Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Al solo pronunciar tu nombre,
evocarlo con el aliento,
suave de los pájaros,
el aletear suave,
de las alas de las gaviotas,
el murmullo de las rosas enamoradas,
y la suave brisa,
de las noches,
"de sierras luminosas",
donde se esconden,
las estrellas apasionadas.
Estremeciéndome...
Cuando sin tocarte,
te toco...
Y sin tocarme,
me tocas
y el amor se conjuga,
con el sexo,
y el sexo se conjuga,
en la sublimación,
más ardientes,
de todas las historias románticas,
ardorosas, pacientes, clamorosas,
en una definición,
plus cuan perfecto
del amor integral,
sublime absoluto,
ante la existencia,
y el propio destino,
de nuestra ya
conjugada,
unión de nuestros corazones.
Estremeciéndome...
Cuando sin tocarte,
te toco...
Y sin tocarme,
me tocas
y el amor se conjuga,
en cuatro palabras,
florecientes,
desde el fondo,
de mi corazón.
Te quiero, dulce bebe::
::
Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
evocarlo con el aliento,
suave de los pájaros,
el aletear suave,
de las alas de las gaviotas,
el murmullo de las rosas enamoradas,
y la suave brisa,
de las noches,
"de sierras luminosas",
donde se esconden,
las estrellas apasionadas.
Estremeciéndome...
Cuando sin tocarte,
te toco...
Y sin tocarme,
me tocas
y el amor se conjuga,
con el sexo,
y el sexo se conjuga,
en la sublimación,
más ardientes,
de todas las historias románticas,
ardorosas, pacientes, clamorosas,
en una definición,
plus cuan perfecto
del amor integral,
sublime absoluto,
ante la existencia,
y el propio destino,
de nuestra ya
conjugada,
unión de nuestros corazones.
Estremeciéndome...
Cuando sin tocarte,
te toco...
Y sin tocarme,
me tocas
y el amor se conjuga,
en cuatro palabras,
florecientes,
desde el fondo,
de mi corazón.
Te quiero, dulce bebe::
::Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©