Alexandro
Poeta adicto al portal
Cierra tus ojos amor.
Deja que las letras te lleven en mi mundo.
Cierralos, déjate caer en las sabanas de
tu cama.
Abre tus manos, respira hondo, es frió
el aire, pero ira tornándose agradable.
Respira hondo amor.
Extiende tus manos, siente las nubes
que estas pasando, siente el viento
mover tu hermoso pelo.
¿Escuchas un clarinete?
Oh, de seguro también ya sientes
al piano con sus notas.
No abras los ojos, sigue volando.
Falta poco amor. No te desesperes.
Mira ahora abajo de las nubes,
¿Conoces estas tierras?
Verdes, el río grande que las
atraviesa.
Falta poco amor. No abras los ojos.
¿Las voces las escuchas? Son muchas
en un aria suave y profunda.
Es un canto litúrgico amor.
Con clarinete y piano. Juntos.
Amor, no abras los ojos, deja correr
esas lágrimas, limpiaran tu alma.
Como lo hacen a mí ahora mismo.
Ya estas cerca, hasta puedo sentirte,
puedo respirar hondo y saborear el
perfume de tu pelo.
Ahora ya estas descendiendo, sientes
el calor de la tierra, el aire. Te dije amor
no tendrías frió aquí.
Puedo tocar tus manos, sentir el calor
de tu piel, tú también lo sientes.
Ven, déjame abrazarte cariño.
Déjame cuidarte por favor.
Sientes la arena en tus pies,
el aire que juega en tu cuello,
soy yo respirando el aroma de
tu suave piel de muñeca.
Ven amor, caminemos, que
mostrarte algo es mi deseo.
Contemplad, es el mundo
que juntos soñamos
el que en cada poema
construimos.
Cada lágrima que derramamos
es un año de felicidad.
Amor, no abras los ojos.
Que los míos cerrados están.
Volvamos a volar juntos ahora.
Que un nuevo lugar te gustara.
Si, es el mar, tu sonrisa cautiva
mi mirada, quieres ir mas rápido,
pues amor, todo lo que quieras.
El mar, esta ahí, como lo deseamos.
Bajar en la playa, sentir las olas
mojar nuestros pies, caminando abrazados
lentamente, mirando el atardecer.
Empiezas a correr, sientes el aire salado
en tu rostro, es la brisa del mar.
Sigo tras de ti, como niños sueltos
después de un día de lluvia.
Te dejas atrapar, abrazados nos miramos
a los ojos, me acerco y un primer beso
nos sorprende. El sol detenido en un
último rayo, queda mirándonos.
Caer en la arena, sintiendo que nuestras
ropas, molestia han empezado a ser.
Descubriéndonos, mas que abrazados
fundiéndonos en la piel del otro.
Un día feliz. Eterna.
Anochecer que nos sorprende, luna
que ilumina nuestro amor, ruido
de olas, marcan nuestro ritmo.
No abras los ojos amor.
Los míos también los aprieto.
Extasiados terminamos, mas
aun te tengo abrazada, siente
el calor de mi abrazo.
Elevamos vuelo, despacios,
con una sonrisa.
Pasamos verdes tierras, ríos,
la mitad de un continente.
Te vuelvo a acostar en tu dorada
cama, me miras a los ojos con
una tristeza que parte el alma.
Princesa, no te dejare, cierra los ojos
que contigo dormiré.
Hoy, mañana y siempre.
Guarda esas lágrimas. Te prometí no
dejarte más.
No lo haré
Deja que las letras te lleven en mi mundo.
Cierralos, déjate caer en las sabanas de
tu cama.
Abre tus manos, respira hondo, es frió
el aire, pero ira tornándose agradable.
Respira hondo amor.
Extiende tus manos, siente las nubes
que estas pasando, siente el viento
mover tu hermoso pelo.
¿Escuchas un clarinete?
Oh, de seguro también ya sientes
al piano con sus notas.
No abras los ojos, sigue volando.
Falta poco amor. No te desesperes.
Mira ahora abajo de las nubes,
¿Conoces estas tierras?
Verdes, el río grande que las
atraviesa.
Falta poco amor. No abras los ojos.
¿Las voces las escuchas? Son muchas
en un aria suave y profunda.
Es un canto litúrgico amor.
Con clarinete y piano. Juntos.
Amor, no abras los ojos, deja correr
esas lágrimas, limpiaran tu alma.
Como lo hacen a mí ahora mismo.
Ya estas cerca, hasta puedo sentirte,
puedo respirar hondo y saborear el
perfume de tu pelo.
Ahora ya estas descendiendo, sientes
el calor de la tierra, el aire. Te dije amor
no tendrías frió aquí.
Puedo tocar tus manos, sentir el calor
de tu piel, tú también lo sientes.
Ven, déjame abrazarte cariño.
Déjame cuidarte por favor.
Sientes la arena en tus pies,
el aire que juega en tu cuello,
soy yo respirando el aroma de
tu suave piel de muñeca.
Ven amor, caminemos, que
mostrarte algo es mi deseo.
Contemplad, es el mundo
que juntos soñamos
el que en cada poema
construimos.
Cada lágrima que derramamos
es un año de felicidad.
Amor, no abras los ojos.
Que los míos cerrados están.
Volvamos a volar juntos ahora.
Que un nuevo lugar te gustara.
Si, es el mar, tu sonrisa cautiva
mi mirada, quieres ir mas rápido,
pues amor, todo lo que quieras.
El mar, esta ahí, como lo deseamos.
Bajar en la playa, sentir las olas
mojar nuestros pies, caminando abrazados
lentamente, mirando el atardecer.
Empiezas a correr, sientes el aire salado
en tu rostro, es la brisa del mar.
Sigo tras de ti, como niños sueltos
después de un día de lluvia.
Te dejas atrapar, abrazados nos miramos
a los ojos, me acerco y un primer beso
nos sorprende. El sol detenido en un
último rayo, queda mirándonos.
Caer en la arena, sintiendo que nuestras
ropas, molestia han empezado a ser.
Descubriéndonos, mas que abrazados
fundiéndonos en la piel del otro.
Un día feliz. Eterna.
Anochecer que nos sorprende, luna
que ilumina nuestro amor, ruido
de olas, marcan nuestro ritmo.
No abras los ojos amor.
Los míos también los aprieto.
Extasiados terminamos, mas
aun te tengo abrazada, siente
el calor de mi abrazo.
Elevamos vuelo, despacios,
con una sonrisa.
Pasamos verdes tierras, ríos,
la mitad de un continente.
Te vuelvo a acostar en tu dorada
cama, me miras a los ojos con
una tristeza que parte el alma.
Princesa, no te dejare, cierra los ojos
que contigo dormiré.
Hoy, mañana y siempre.
Guarda esas lágrimas. Te prometí no
dejarte más.
No lo haré
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