Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Pesadillas 3ra Parte
Por Andrés Amendizabal
Cada mañana despertaba
rogando no despertar,
encontrarme con su yugo en la cama,
tenerle que hablar.
Terminaba llorando en el espejo del baño,
intentando mirarme y nada mirar.
Las esperanzas se diluían en mis manos
aunque intentara más fuerte soñar.
Más tontamente me ilusionaba
en los sueños de un extraño,
que me imaginaba en sus brazos
y me intentaba besar.
Él me decía con suavidad: Te amo
mientras el otro a mi me tenia que obliga r.
Lo odiaba, sufría pasar de esposa
a simple esclava sexual,
lloraba, que me dijera todas esas cosas
que me empeoraban y me
hacían sentir mal.
¿Por qué? Todas las noches me lo preguntaba,
guardaba desvelo, ya no dormía,
todos los días me lastimaban
y él, injustamente azotaba a mi alegría.