Enrique Quiroz Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
CIELO Y TERNURA
Pediré a la distancia que me acorte el camino.
Y al gran sol que retrase con su luz tu partida.
Porque quiero mirarte remozada en el vino,
de mi amor que fecunda lo mejor de tu vida.
No renacen los vientos
en palomas albinas.
Ni se eleva el aliento
como flor cantarina.
Celestial tu misterio. Sin ser brujo, adivino,
que tú tienes la savia de la rosa escondida.
Porque riegas mis sombras, con rocío de trinos,
con tu paz sin marañas, con tu voz bendecida.
Y aunque el cruel sentimiento
viene armado de espinas,
hasta el pardo lamento
por amor se reclina.
Es por eso que embriago mi ligero destino,
con tus labios de seda, con tu flor convertida,
de lucero de tiempo a frutal clandestino
cuando encielas de dicha, mi ternura prohibida.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
19 de enero del 2008
Pediré a la distancia que me acorte el camino.
Y al gran sol que retrase con su luz tu partida.
Porque quiero mirarte remozada en el vino,
de mi amor que fecunda lo mejor de tu vida.
No renacen los vientos
en palomas albinas.
Ni se eleva el aliento
como flor cantarina.
Celestial tu misterio. Sin ser brujo, adivino,
que tú tienes la savia de la rosa escondida.
Porque riegas mis sombras, con rocío de trinos,
con tu paz sin marañas, con tu voz bendecida.
Y aunque el cruel sentimiento
viene armado de espinas,
hasta el pardo lamento
por amor se reclina.
Es por eso que embriago mi ligero destino,
con tus labios de seda, con tu flor convertida,
de lucero de tiempo a frutal clandestino
cuando encielas de dicha, mi ternura prohibida.
ENRIQUE QUIROZ CASTRO
abelenqc@hotmail.com
PIURA-PERÚ
19 de enero del 2008
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