Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cadena perpetua.
Cautivado vivo por la canela de tu piel,
el brillante negro de tus ojos
y el calor de julio que brota por tus poros.
Cautivado por la suave seda de tu pelo,
el embrujo del viento cuando juega con él,
la mirada esquiva que llama e intoxica,
el ademán de tus dedos sobre tus labios...
Yo miro aquella fotografía tuya
y un latido de mi corazón falla.
Niña de innata hermosura
cuyo esplendor la foto calla.
¡Ay como duele la pose que sustentas!
Como un Quevedo me atrevería a cantarte,
pero ante el ombligo acanelado de tu cuerpo
¡Me puedes dar cadena perpetua!
Cautivado vivo por la canela de tu piel,
el brillante negro de tus ojos
y el calor de julio que brota por tus poros.
Cautivado por la suave seda de tu pelo,
el embrujo del viento cuando juega con él,
la mirada esquiva que llama e intoxica,
el ademán de tus dedos sobre tus labios...
Yo miro aquella fotografía tuya
y un latido de mi corazón falla.
Niña de innata hermosura
cuyo esplendor la foto calla.
¡Ay como duele la pose que sustentas!
Como un Quevedo me atrevería a cantarte,
pero ante el ombligo acanelado de tu cuerpo
¡Me puedes dar cadena perpetua!