NUBLA
Poeta recién llegado
No importa, hiéreme una vez más
marca mis límites cerrándome la boca con un dulce beso.
Emborráchame con tu sutileza silenciosa mientras me olvido de mi ser,
rómpeme sueños ya imposibles, desgárralos bien,
y recuérdame otra vez tus viejas heridas
sí, esas que hoy te impiden quererme.
Hazlo de esa forma tan increíble que hipnotiza mi cuerpo
y hazlo sin arrepentirte, sin medirte, sin sufrir
como sólo tu sabes hacerlo;
porqué no me va a importar, no me va a doler
ni puede ya romperme, porqué ya estoy rota.
Ya nadie puede encajar mis pedazos
esos que se desprendieron al mirarme tú por vez primera,
que más se pudrieron al oler labios ajenos
cuando te besé por vez primera.
Esos, que nunca más van a juntarse, porqué rota viviré,
porqué no se puede estar entera enredada en tus brazos,
apoyada en tu frágil cuerpo,
acariciada por tus siempre frías manos.
No importa,
transforma tu cariño en frialdad otra vez,
tu frágil dulzura en palabras mezquinas,
pero no tardes en hacerlo,
porqué entonces tú ya no serás tú,
y me sentiré extraña
echando de menos mi locura diaria.
Acércate, de esa forma genuina
que hace que tenerte delante
solo parezca un vívido recuerdo lejano
que me entrecruza emociones.
Que me arranca del presente y me nubla, a goteos,
mis ilusiones, aún por engendrarse.
Acércate y levántame la cabeza con tu fina mano,
y luego clava tus ojos en los míos,
esos que tanto han aprendido a secarse.
Pero no estés demasiado tiempo observándolos,
puede que descubras, detrás de su color, un inmenso dolor.
Dolor querido, buscado,
con él he aprendido a vivir.
Dolor que amo en extremo
y que va matando día a día
la cordura que quizás tuve alguna vez.
C.V.C
marca mis límites cerrándome la boca con un dulce beso.
Emborráchame con tu sutileza silenciosa mientras me olvido de mi ser,
rómpeme sueños ya imposibles, desgárralos bien,
y recuérdame otra vez tus viejas heridas
sí, esas que hoy te impiden quererme.
Hazlo de esa forma tan increíble que hipnotiza mi cuerpo
y hazlo sin arrepentirte, sin medirte, sin sufrir
como sólo tu sabes hacerlo;
porqué no me va a importar, no me va a doler
ni puede ya romperme, porqué ya estoy rota.
Ya nadie puede encajar mis pedazos
esos que se desprendieron al mirarme tú por vez primera,
que más se pudrieron al oler labios ajenos
cuando te besé por vez primera.
Esos, que nunca más van a juntarse, porqué rota viviré,
porqué no se puede estar entera enredada en tus brazos,
apoyada en tu frágil cuerpo,
acariciada por tus siempre frías manos.
No importa,
transforma tu cariño en frialdad otra vez,
tu frágil dulzura en palabras mezquinas,
pero no tardes en hacerlo,
porqué entonces tú ya no serás tú,
y me sentiré extraña
echando de menos mi locura diaria.
Acércate, de esa forma genuina
que hace que tenerte delante
solo parezca un vívido recuerdo lejano
que me entrecruza emociones.
Que me arranca del presente y me nubla, a goteos,
mis ilusiones, aún por engendrarse.
Acércate y levántame la cabeza con tu fina mano,
y luego clava tus ojos en los míos,
esos que tanto han aprendido a secarse.
Pero no estés demasiado tiempo observándolos,
puede que descubras, detrás de su color, un inmenso dolor.
Dolor querido, buscado,
con él he aprendido a vivir.
Dolor que amo en extremo
y que va matando día a día
la cordura que quizás tuve alguna vez.
C.V.C