Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
La mujer bendecida.
Bendita seas entre todas las mujeres.
Llegó la hora marcada por tus astros,
el ventarrón inexorable que arrastras
con tu cabellera de fuego, otra Medusa
enclaustrada que se escapa para iluminar
el camino de los desamparados hombres
perdidos, aquellos que necesitan un farol,
una mano tenue y tibia que le diga ahí es.
Bendita seas entre todas las rosas.
La tuya es la rosa viva y forjadora de sueños,
deseante y mas deseada por el hombre,
eterno jardinero. La escarlata rosa
que respira el unicornio de la humanidad.
La rosa desgarradora que aniquila
todos los miedos de nuestras angostas mentes.
Bendita seas por la copa vertiente y avasalladora,
por contener nuestras lágrimas,
el rojo anilina de la antífona de tu amor,
el purpúreo rojo de nuestra sangre,
el canto más puro y perfecto que das a beber.
Bendita seas entre todas las magas.
¡Bendita seas!
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