maxmaniaco
Poeta asiduo al portal
Ya murió la carta no escrita
caído esta el muro doliente.
Un caballero apuñalado
por su propia espada
encuentra la terrible dicha
en las enarboladas risas
de los indolentes vástagos
nacidos de sus propias entrañas.
Llantos decadentes
mueren en un suspiro
una perla olvidada en el recuerdo
sangran estos muros
el fuego se evapora
por el poder de una lágrima.
Se oye un dulce réquiem
por la caída de un gigante
anunciando el final
y su triste sombra
llora sobre el nombre
grabado en mármol.
caído esta el muro doliente.
Un caballero apuñalado
por su propia espada
encuentra la terrible dicha
en las enarboladas risas
de los indolentes vástagos
nacidos de sus propias entrañas.
Llantos decadentes
mueren en un suspiro
una perla olvidada en el recuerdo
sangran estos muros
el fuego se evapora
por el poder de una lágrima.
Se oye un dulce réquiem
por la caída de un gigante
anunciando el final
y su triste sombra
llora sobre el nombre
grabado en mármol.