Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
Es esa boca...
Con esos labios traviesos,
esa lengua provocativa,
tan fresca y ondulante,
como mares salpicantes,
penetrantes,
que mientras sus olas,
te mojan toda,
me bañan de encanto.
Es esa piel...
Que toco...
Y me calienta,
como el sol a las estrellas,
cuando gozan de la profundidad,
tan penetrante,
tan suave,
refrescante,
de mi lengua cicatrizante,
desparramada en,
todo tu cuerpo,
armonioso,
sensible como tu piel.
Es tu piel...
Corrupta, que llega
a mis entrañas sensibles,
envolventes,
como caricia de una ola de mar,
desparramando mi semen simiente,
en la recepción de tu frescura,
tocando en mi,
como lluvias torrentosas,
convertidas en volcanes pasionales.
No me toques...
Que sucumbo;
¡ En solo pensar en ti!::
::
Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©
Con esos labios traviesos,
esa lengua provocativa,
tan fresca y ondulante,
como mares salpicantes,
penetrantes,
que mientras sus olas,
te mojan toda,
me bañan de encanto.
Es esa piel...
Que toco...
Y me calienta,
como el sol a las estrellas,
cuando gozan de la profundidad,
tan penetrante,
tan suave,
refrescante,
de mi lengua cicatrizante,
desparramada en,
todo tu cuerpo,
armonioso,
sensible como tu piel.
Es tu piel...
Corrupta, que llega
a mis entrañas sensibles,
envolventes,
como caricia de una ola de mar,
desparramando mi semen simiente,
en la recepción de tu frescura,
tocando en mi,
como lluvias torrentosas,
convertidas en volcanes pasionales.
No me toques...
Que sucumbo;
¡ En solo pensar en ti!::
::Reservados todos los derechos Santiago Oreggia©