CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se nos quedó la casa pequeña
y la cama grande.
En la cocina los cangrejos huyen corriendo,
los mandos a distancia se alejan en el comedor,
en el pasillo los espejos se dan la vuelta,
en la cama nos perdemos,
cada uno en su lado, muro en medio.
Hoy me he fijado en ti,
mucho tiempo que no lo hacía,
no he reconocido al hombre
que un día me enamoró con su sonrisa,
ni esos ojos oscuros ajenos a mi vida.
Corazón despedazado por mil cañonazos,
disparos hasta casi morir, o quizá ya esté muerta,
pues no sé si me duele lo que me molestas
ni tus miradas asesinas de soslayo con las mías,
ni el desdén con el que nos rebuznamos.
Se nos quedó la casa pequeña
y la cama grande.
y la cama grande.
En la cocina los cangrejos huyen corriendo,
los mandos a distancia se alejan en el comedor,
en el pasillo los espejos se dan la vuelta,
en la cama nos perdemos,
cada uno en su lado, muro en medio.
Hoy me he fijado en ti,
mucho tiempo que no lo hacía,
no he reconocido al hombre
que un día me enamoró con su sonrisa,
ni esos ojos oscuros ajenos a mi vida.
Corazón despedazado por mil cañonazos,
disparos hasta casi morir, o quizá ya esté muerta,
pues no sé si me duele lo que me molestas
ni tus miradas asesinas de soslayo con las mías,
ni el desdén con el que nos rebuznamos.
Se nos quedó la casa pequeña
y la cama grande.