Volveré a maldecir tu condición humana
y a recordar que cada día
se acaba con la última estrella
tu estrella,
e inicia si tu sonrisa
reflejada en mis labios
se transfigura en vida.
¿Aún crees en el destino?
No te tocarán mis besos,
ni te esperarán mis pasos, todavía.