Sergio Qper
Poeta recién llegado
Derramad la sangre y de tus ojos,
venid a mí, oh infestada alegría
quitad mis prendas y reñid con
mis desnudas e inanimadas carnes.
Que mis gusanos coman de tus manos
el engendro de un pecado mortal,
el beso de sus labios de lobezno sediento
de sangre romana sacerdotisa.
Matad el sacristán antes que el obispo,
sacad a la luz su funesto pecado,
decidles a sus familias lo cruel de su maldad,
disfrazados con harapos eucarísticos
dando perdón sin ser santos de inmaculación.
Que mueran sus lenguas y sus inanes enseñanzas,
¡Maldito el aire que delata su olor!
¡Maldita la suerte de sus fiambres!
Que venga a darme el sermón el próximo
prelado de batas ridículas y palabras de aire,
mi mente olvido y mi corazón repudia su credo,
soy lo que hicieron que fuera.
Padre, confieso
¡Lo hice!
Y que cante el cielo con mi pútrida suerte y
mi afán por defender la justicia.
¡Que se joda el sistema!
Padre, lo confieso
Luche por no hacerlo,
pero mi deseo de venganza llego mas lejos y
mi paz vino al pagar su pecado el cretino.
¡Que se joda la justicia!
Fui quien calle en años
Seré libre después de las 2:00 pm en punto,
ni uno menos, ni uno más,
cuando la soga de mi pena me robe el aire,
cuando mi respiración en su último latido
grite mi nombre:
¡Venganza!
Qpr-08
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