marian
Poeta adicto al portal
Poco a poco con el fulgor de la mañana
se derraman mis anhelos,
en aquella vieja copa.
Otro día,
otro día más,
sin tu cuerpo
-de nieve y mar-
sin tu mirada
sempiterna en mi recuerdo.
Pesan las horas
como plomo en mis pulmones.
Olvido el mañana y vivo el constante ayer.
Muero con el viento
que tu aroma en la almohada
agita.
El ruido en mis oidos retumba,
creo aproximarse tus pasos
pero no es más que otro silencio
en mi memoria.
Todo se torna en oscuridad.
El algodón se vuelve piedra
y áspera la seda.
Es mi dolor
lo que ya corre por mis venas.
Extrañarte me ahoga
en ese pozo que no conoce de profundida.
Amor es la esperanza
que aún persiste en hacer
crecer este fuego
que jamás de adiós sabrá.
Lejos, si, muy lejos
sé que caminan tus pies
pero todavía aquí, yo, te siento.
Aguarda mi alma
como una inquita tormeta.
No importa donde estés
porque allí también
mi corazón contigo estará.
se derraman mis anhelos,
en aquella vieja copa.
Otro día,
otro día más,
sin tu cuerpo
-de nieve y mar-
sin tu mirada
sempiterna en mi recuerdo.
Pesan las horas
como plomo en mis pulmones.
Olvido el mañana y vivo el constante ayer.
Muero con el viento
que tu aroma en la almohada
agita.
El ruido en mis oidos retumba,
creo aproximarse tus pasos
pero no es más que otro silencio
en mi memoria.
Todo se torna en oscuridad.
El algodón se vuelve piedra
y áspera la seda.
Es mi dolor
lo que ya corre por mis venas.
Extrañarte me ahoga
en ese pozo que no conoce de profundida.
Amor es la esperanza
que aún persiste en hacer
crecer este fuego
que jamás de adiós sabrá.
Lejos, si, muy lejos
sé que caminan tus pies
pero todavía aquí, yo, te siento.
Aguarda mi alma
como una inquita tormeta.
No importa donde estés
porque allí también
mi corazón contigo estará.
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