Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
ESPINA Y AGUJA.
Agua que le sobró a dios
del remanso de la fuente de su paraíso,
caída de lluvia en los parpados de tus ojos
lloras lo que no has tenido
y mojas en suspiros lo que te han quitado.
Promesa que se quedó ciega
sentada en el banco de la desesperación,
no supo ni verte ni encontrarte
agonizante se duerme en la espera del tiempo.
Opaco cristal que guarda el vino de tu alma
vasos pequeños para desespero de los sorbos grandes,
escancia paisajes en colores fuertes
que rimen con el color del mantel de tus ojos.
Pides espinas
en los labios que se partieron en un beso,
más mentira no cabe en el aire
y sólo por eso
quieres la punta de la aguja
que te cosa el sentimiento,
perder no es llegar a desvivir
porque antes se ha de latir
para apreciar lo que duele la vida,
bombear la sangre que no pena
dejar a los ojos sin el sol,
hablarle al amor
como si fuera amor conocido,
marcarle límites al destino
y aprender a saltarse las lindes.
en los labios que se partieron en un beso,
más mentira no cabe en el aire
y sólo por eso
quieres la punta de la aguja
que te cosa el sentimiento,
perder no es llegar a desvivir
porque antes se ha de latir
para apreciar lo que duele la vida,
bombear la sangre que no pena
dejar a los ojos sin el sol,
hablarle al amor
como si fuera amor conocido,
marcarle límites al destino
y aprender a saltarse las lindes.
Recorra el pensamiento tu cuerpo
al instante que tú cierras los ojos,
sufrimiento, bendito antojo
que viene sin la rosa de los vientos.
Universal es el dolor
pero el tuyo tocó suelo,
mirar alrededor de tus manos
para buscar a donde se fueron cinco dedos.
Siéntate y pon en la boca
un estelar de flores de almendro,
que meditante quede tu pecho
para quitarle la razón al pasado pensamiento.
Juan José Marin.
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