viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tienes quince años ¡Qué vivos!
Yo tuve unos quince años más viejos,
a falta de padre
y decencia de compadecerme
agarré la luz de reír
y la cubrí de ser mayor
hasta que lo fui del todo.
Corresaltabailas,
desde la orilla de tus deseos
(órdenes de tus hormonas)
dueñas de la primavera.
Yo tuve una adolescencia otoñal,
pisando hojas muertas
y bebiendo Sol con la cabeza.
Con los ojos llenos de mentiras
(esperanzas les llaman algunos)
Juegas a ser adulta sin cruzar,
sin quemar la cuerda de vuelta.
Y regateas la hora de cenicienta
cada vez que sales a la joven noche,
a la noche cómplice
de tu inocencia incierta
entreabierta a la carne.
Y ahora que el espejo devuelve
arrugas que yo no quiero,
miro con amor tus quince años
¡Qué vivos!
Yo también tuve quince años...
Qué viejos.
Yo tuve unos quince años más viejos,
a falta de padre
y decencia de compadecerme
agarré la luz de reír
y la cubrí de ser mayor
hasta que lo fui del todo.
Corresaltabailas,
desde la orilla de tus deseos
(órdenes de tus hormonas)
dueñas de la primavera.
Yo tuve una adolescencia otoñal,
pisando hojas muertas
y bebiendo Sol con la cabeza.
Con los ojos llenos de mentiras
(esperanzas les llaman algunos)
Juegas a ser adulta sin cruzar,
sin quemar la cuerda de vuelta.
Y regateas la hora de cenicienta
cada vez que sales a la joven noche,
a la noche cómplice
de tu inocencia incierta
entreabierta a la carne.
Y ahora que el espejo devuelve
arrugas que yo no quiero,
miro con amor tus quince años
¡Qué vivos!
Yo también tuve quince años...
Qué viejos.
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