MAE
Poeta recién llegado
Acuosos lo vitrales del corazón,
por sal a mares su sabor,
de tristeza naufragando la ilusión
y su presa; la desesperación.
No hay mas tormento alguno
que despertar sin haber dormido,
de sonar sin un suspiro
y de no escuchar latidos.
Se esfumo la posesión finita;
una imagen, un sentir;
como luz en la neblina
de fragmentos la pasión;
se ha apagado la maldita
cuando aun se estremecía.
No fue diosa ni princesa
pordiosera se sentía,
cuando eterna se invadía
de ilusiones no recuerdos,
cuando ella acaecía.
por sal a mares su sabor,
de tristeza naufragando la ilusión
y su presa; la desesperación.
No hay mas tormento alguno
que despertar sin haber dormido,
de sonar sin un suspiro
y de no escuchar latidos.
Se esfumo la posesión finita;
una imagen, un sentir;
como luz en la neblina
de fragmentos la pasión;
se ha apagado la maldita
cuando aun se estremecía.
No fue diosa ni princesa
pordiosera se sentía,
cuando eterna se invadía
de ilusiones no recuerdos,
cuando ella acaecía.