L
lluvia
Invitado
Hay ocasos que no precisan de la oscuridad,
y albas que no requieren del rocío, aunque
sea como decapitarle las lágrimas a un par de ojos tristes,
admito que son lujos ordinarios; como tú.
Siempre caen ángeles del cielo, pero su caída
es etérea y lograr tocarlos con las
yemas de los dedos es como tratar de capturar la lluvia,
y el viento; difícil.
Tú, pequeño, eres un angelito de alas negras
y cabes bien en mi lista de pecados, no te pienses delincuente,
no tengo la necesidad de más calma en mi soledad, sino
del vértigo en un beso mortífero, y del suicidio mas dulce
en una depresión atravesando invierno.
Sabes mejor que yo que hay más en siete segundos
que en toda una vida, y yo vida mía, necesito siete segundos,
un beso y si te queda por ahí escondido detrás de un muslo
un te quiero, me lo quedo, si es que me lo quieres dar, por que yo,
yo soy tan dócil, como la humedad debajo de tus ojos,
y aquella herida que a fuerzas cicatrizaste, lamiendo y lamiendo
sin cesar, pero sigue sangrando por debajo de la superficie
como yo te sigo amando, sin decir tú nombre, sin nombrar
tú edad, sin perder la esencia del silencio.
Me deseas, te deseo, pero angelito de alas negras,
aun siendo tú impuro, sigo siendo mortal, y aunque
te tengo ceñido a cada pensamiento como la luna al cielo,
y aunque eres el encendedor de mis cigarros, y mi nervios,
eres más, mucho más celestial que yo, y aunque
usurparle las llamas al infierno es mi especialidad, contigo
no puedo, pues soy tan frágil, y vulnerable al verte
desnudo posado encima de una dalia y no querer interrumpir
tú deslumbrante belleza, que se te escapa de cada poro.
Hay ocasos que no precisan de la oscuridad,
y albas que no requieren del roció, aunque
sea como decapitarle las lágrimas a un par de ojos tristes,
admito que son lujos ordinarios; como tú,
pues eres el ocaso en mi oscuridad,
el rocío en mi alba, y sin duda
las lágrimas en estos ojos tristes,
eres toda cosa aunque toda cosa sea inerte.
y albas que no requieren del rocío, aunque
sea como decapitarle las lágrimas a un par de ojos tristes,
admito que son lujos ordinarios; como tú.
Siempre caen ángeles del cielo, pero su caída
es etérea y lograr tocarlos con las
yemas de los dedos es como tratar de capturar la lluvia,
y el viento; difícil.
Tú, pequeño, eres un angelito de alas negras
y cabes bien en mi lista de pecados, no te pienses delincuente,
no tengo la necesidad de más calma en mi soledad, sino
del vértigo en un beso mortífero, y del suicidio mas dulce
en una depresión atravesando invierno.
Sabes mejor que yo que hay más en siete segundos
que en toda una vida, y yo vida mía, necesito siete segundos,
un beso y si te queda por ahí escondido detrás de un muslo
un te quiero, me lo quedo, si es que me lo quieres dar, por que yo,
yo soy tan dócil, como la humedad debajo de tus ojos,
y aquella herida que a fuerzas cicatrizaste, lamiendo y lamiendo
sin cesar, pero sigue sangrando por debajo de la superficie
como yo te sigo amando, sin decir tú nombre, sin nombrar
tú edad, sin perder la esencia del silencio.
Me deseas, te deseo, pero angelito de alas negras,
aun siendo tú impuro, sigo siendo mortal, y aunque
te tengo ceñido a cada pensamiento como la luna al cielo,
y aunque eres el encendedor de mis cigarros, y mi nervios,
eres más, mucho más celestial que yo, y aunque
usurparle las llamas al infierno es mi especialidad, contigo
no puedo, pues soy tan frágil, y vulnerable al verte
desnudo posado encima de una dalia y no querer interrumpir
tú deslumbrante belleza, que se te escapa de cada poro.
Hay ocasos que no precisan de la oscuridad,
y albas que no requieren del roció, aunque
sea como decapitarle las lágrimas a un par de ojos tristes,
admito que son lujos ordinarios; como tú,
pues eres el ocaso en mi oscuridad,
el rocío en mi alba, y sin duda
las lágrimas en estos ojos tristes,
eres toda cosa aunque toda cosa sea inerte.
- "si querer es desear, entonces te quiero y mucho" -
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::....Un abrazo igual!
:: el se fugo corriendo desesperadamente a buscar el paraiso, y yo me he quedado con algo mas bello....::
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