legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy quisiera cantarle al recuerdo
tan dulce y tan tierno;
que me atrapa y me envuelve en ensueños
de tu primer beso.
Ese beso que aún vibra en mi boca
reseco y sediento
y yo añoro la carne jugosa
de tus labios frescos.
Aquel beso fue mucho más válido
que todos los besos,
porque a más de tus labios vibraste
con todo tu cuerpo.
Y me ofusca el recuerdo turbado
de aquella inocencia,
que obnubila en deleites extraños
hoy a mi experiencia.
Te confieso que no he olvidado
el dulce sabor,
que impregnaste perenne en mis labios
con todo tu amor.
Ese amor que me diste a escondidas
tan fiel y sincero,
que más vale por haber yo sido
el amor primero.
Yo te juro que no he saboreado
otros labios igual,
y en mis sueños siempre he repetido
¡Señor!, qué más da.
Y aún despierto te sueño extraviado,
sumido en el beso;
ese beso que vibra en mi boca
reseco y sediento...
tan dulce y tan tierno;
que me atrapa y me envuelve en ensueños
de tu primer beso.
Ese beso que aún vibra en mi boca
reseco y sediento
y yo añoro la carne jugosa
de tus labios frescos.
Aquel beso fue mucho más válido
que todos los besos,
porque a más de tus labios vibraste
con todo tu cuerpo.
Y me ofusca el recuerdo turbado
de aquella inocencia,
que obnubila en deleites extraños
hoy a mi experiencia.
Te confieso que no he olvidado
el dulce sabor,
que impregnaste perenne en mis labios
con todo tu amor.
Ese amor que me diste a escondidas
tan fiel y sincero,
que más vale por haber yo sido
el amor primero.
Yo te juro que no he saboreado
otros labios igual,
y en mis sueños siempre he repetido
¡Señor!, qué más da.
Y aún despierto te sueño extraviado,
sumido en el beso;
ese beso que vibra en mi boca
reseco y sediento...
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