jesus perez romero
Poeta recién llegado

Derramando tus lágrimas sobre las nalgas
amables de una calida madrugada, desnudas
con tus dedos de cristal, la mágica inocencia
de un suspiro
y juegas al esconder, juegas, con los rizos
de un tirabuzón rebelde que quiere besar
tu boca y dormir
eternamente en el canal generoso que nace
en tu garganta y muere
en la locura infinita donde habitan tus deseos.
Te ahogas en los recuerdos de una caricia
inalámbrica, que como la lluvia,
besa humildemente el acerado empobrecido
de las calles y sueñas con el primer beso
de amor, que olvidar jamás supiste