camicho
Poeta asiduo al portal
Un instante me he tomado
entre la quietud de ésta noche .
En filosofar se me pasa el tiempo,
salgo al patio trasero de mi cerebro;
enciendo un cigarrillo, me siento,
lo concluido enseguida os lo cuento:
Abrirse a una hoja de papel
conciente que el contenido pueda ser leído;
una forma cobarde para hablarse así mismo.
Aunque sí así lo quisiera
pudiera ser sólo un punto de vista.
Como hacer un Mea Culpa
sin una razón un ¿porqué? Aun así continuaré.
Un testamento, una carta o tan sólo un escrito mas.
Analgésico es este instante,
alivia la ansiedad adictiva
de la que soy sujeto;
esa que de estar interna se exterioriza
sobre las capacidades concretas
o a mis fingidas emociones
que se engranan a mi disponibilidad de sensaciones.
Caminos estrechos con paredes altas.
Oscuros hasta donde llega la vista,
senderos distintos que tienen un fin común.
De estos comentaré para ser mas objetivo.
Pasos cortos para ser parte del todo,
gratificados en la cotidianidad
por los vínculos emocionales que he entablado
con el medio, los mismo que en su momento
También logran fatigarme, entre adioses
y la monotonía.
Una balanza de platos que sopesa días y noches
y me hace conciente.
También pudiera ser una romana;
un gancho que soporta el peso incierto de esta apatía
y señala el límite que supone;
pero este camino presupone un tope.
Ese del que algún momento sostendré,
ya no la cotidianidad abrumadora y me liberaré
de la lógica promiscua para todo suceso,
la que cambiaré, en la misma, por mi peso.
Un pensamiento que no he completado,
aún no me siento preparado para ser polvo.
No, al menos, sin imprimir estas letras.
Sí el fin del camino es común para todos,
la trascendencia social o personal
parece necesaria para maquillar
el ciclo del que soy preso.
No intento hacer apología al suicidio
para aquellos que en sombrío mundo se escurren
o en las tinieblas ocultan su tristeza;
menos darles razones justas
a aquellos que patológicamente son deficientes
y llenos de temor, encuentren aval en esto.
Sólo reflexiones imprecisas de lo que advierto.
La madurez supone la solución al problema.
Irónico, caminos contrarios en direcciones;
llevan al mismo agujero.
Quizás no al mismo cementerio.
Cierto es que obvié
los interesantes pasos o cuestiones
que liberan todo tipo de emociones,
harían a los dueños de mi suscripción
A Carpe Diem muy rentable
y sobre las interacciones axonales
de mi lóbulo frontal. Reforzadas.
Por supuesto, sensibles al olvido.
entre la quietud de ésta noche .
En filosofar se me pasa el tiempo,
salgo al patio trasero de mi cerebro;
enciendo un cigarrillo, me siento,
lo concluido enseguida os lo cuento:
Abrirse a una hoja de papel
conciente que el contenido pueda ser leído;
una forma cobarde para hablarse así mismo.
Aunque sí así lo quisiera
pudiera ser sólo un punto de vista.
Como hacer un Mea Culpa
sin una razón un ¿porqué? Aun así continuaré.
Un testamento, una carta o tan sólo un escrito mas.
Analgésico es este instante,
alivia la ansiedad adictiva
de la que soy sujeto;
esa que de estar interna se exterioriza
sobre las capacidades concretas
o a mis fingidas emociones
que se engranan a mi disponibilidad de sensaciones.
Caminos estrechos con paredes altas.
Oscuros hasta donde llega la vista,
senderos distintos que tienen un fin común.
De estos comentaré para ser mas objetivo.
Pasos cortos para ser parte del todo,
gratificados en la cotidianidad
por los vínculos emocionales que he entablado
con el medio, los mismo que en su momento
También logran fatigarme, entre adioses
y la monotonía.
Una balanza de platos que sopesa días y noches
y me hace conciente.
También pudiera ser una romana;
un gancho que soporta el peso incierto de esta apatía
y señala el límite que supone;
pero este camino presupone un tope.
Ese del que algún momento sostendré,
ya no la cotidianidad abrumadora y me liberaré
de la lógica promiscua para todo suceso,
la que cambiaré, en la misma, por mi peso.
Un pensamiento que no he completado,
aún no me siento preparado para ser polvo.
No, al menos, sin imprimir estas letras.
Sí el fin del camino es común para todos,
la trascendencia social o personal
parece necesaria para maquillar
el ciclo del que soy preso.
No intento hacer apología al suicidio
para aquellos que en sombrío mundo se escurren
o en las tinieblas ocultan su tristeza;
menos darles razones justas
a aquellos que patológicamente son deficientes
y llenos de temor, encuentren aval en esto.
Sólo reflexiones imprecisas de lo que advierto.
La madurez supone la solución al problema.
Irónico, caminos contrarios en direcciones;
llevan al mismo agujero.
Quizás no al mismo cementerio.
Cierto es que obvié
los interesantes pasos o cuestiones
que liberan todo tipo de emociones,
harían a los dueños de mi suscripción
A Carpe Diem muy rentable
y sobre las interacciones axonales
de mi lóbulo frontal. Reforzadas.
Por supuesto, sensibles al olvido.
:: no esperaba que respondiera, por que la respuesta que le dí era en son de broma...de todas formas gracias por estar aquí.