chc
Christian
Desplegada sobre lo irremediable
te exponés en el museo de lo inconfundible,
como esos cielos que se despejan.
Y es sabido ya que tu costumbre
es darle significado
de cosa vital y concreta
al vivir juntando insignificancias.
Vos, tanto como yo,
conocés la importancia
de aceptar lo diferente
para nunca caer en la indiferencia.
Que cada día explotemos
- con el beso y la confianza,
con el dar y el yo te entiendo,
con la fe que nos desborda
y el dinero que no sobra-
la piñata necesaria
inflada de aire mío y tuyo,
cantando cumplehoras
cada día,
es un festejo constante
sin invitados ausentes.
Pero dejemos en claro
la condición de pertenecernos,
porque un día,
mientras todos cuenten años
y pasados,
y pretendan porvenires
y souvenires
y presuman de la suerte,
nosotros seguiremos
juntando las sorpresas
que han caído por el suelo,
y hasta tal vez tengamos pasos cortos
aferrándose a las piernas.
Porque mañana es una fiesta
organizada en poco tiempo,
y capital la premura
con la que hacemos prodigios,
porque en esto de cumplir
cumplehoras y minutos
pensar está demás
a sabiendas de los riesgos,
pero no hay contingencias
que por ventura se acerquen,
siquiera, a interpretar
nuestra elocuente rapidez
por concebir lo necesario.
Y ya no importa el significado
que podamos darle a cada cosa,
ni que sea una costumbre
que no resulte indiferente.
Lo que importa es que te exponés
y yo también me expongo,
como esos cielos
que se despejan de nubes,
o como esos,
que se despejan de cielos.
te exponés en el museo de lo inconfundible,
como esos cielos que se despejan.
Y es sabido ya que tu costumbre
es darle significado
de cosa vital y concreta
al vivir juntando insignificancias.
Vos, tanto como yo,
conocés la importancia
de aceptar lo diferente
para nunca caer en la indiferencia.
Que cada día explotemos
- con el beso y la confianza,
con el dar y el yo te entiendo,
con la fe que nos desborda
y el dinero que no sobra-
la piñata necesaria
inflada de aire mío y tuyo,
cantando cumplehoras
cada día,
es un festejo constante
sin invitados ausentes.
Pero dejemos en claro
la condición de pertenecernos,
porque un día,
mientras todos cuenten años
y pasados,
y pretendan porvenires
y souvenires
y presuman de la suerte,
nosotros seguiremos
juntando las sorpresas
que han caído por el suelo,
y hasta tal vez tengamos pasos cortos
aferrándose a las piernas.
Porque mañana es una fiesta
organizada en poco tiempo,
y capital la premura
con la que hacemos prodigios,
porque en esto de cumplir
cumplehoras y minutos
pensar está demás
a sabiendas de los riesgos,
pero no hay contingencias
que por ventura se acerquen,
siquiera, a interpretar
nuestra elocuente rapidez
por concebir lo necesario.
Y ya no importa el significado
que podamos darle a cada cosa,
ni que sea una costumbre
que no resulte indiferente.
Lo que importa es que te exponés
y yo también me expongo,
como esos cielos
que se despejan de nubes,
o como esos,
que se despejan de cielos.
::