Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
TUYOS MIOS LOS SILENCIOS.
Silencios
no hablan conmigo
no me hablan de ti.
Callada boca del universo
melodía sin nota
y un concierto,
esperando en el perchero
para que le llenes los bolsillos de violines,
la lengua del espejo no está muerta
refleja los ojos y la parte de la cara
que le falta
aguardando a salir del otro lado.
Bailarines dando vueltas sin oídos
la sala abierta y en el espacio del sentir
el universo es añil en la punta
de sus manos agarradas,
la luz tampoco habla
y por respeto
tampoco habla el viento en silbido,
razón en la inclinación de la ola
que no quiere hacer ruido en la playa
para no despertar a los sueños de las arenas.
No tiene reproche la pena
y la lágrima recorre la mejilla descalza
que no es agua lo que ha salido
es un sin cuerpo circular
que quiere marcarte el mapa
del final de la garganta.
Tú solamente tú
te redoblas sin tambor
estela de la vela de mi barco,
delfín que me abre paso
en el mar de mis silencios
flor que no le canta a la primavera
suspiro que se queda dormido en tu pecho
al lecho de tus sonidos
planchare en vacío tu universo.
Te parpadeo en braille
para que sólo me puedas escuchar
con tus manos desnudas.
Juan José Marin.
Silencios
no hablan conmigo
no me hablan de ti.
Callada boca del universo
melodía sin nota
y un concierto,
esperando en el perchero
para que le llenes los bolsillos de violines,
la lengua del espejo no está muerta
refleja los ojos y la parte de la cara
que le falta
aguardando a salir del otro lado.
Bailarines dando vueltas sin oídos
la sala abierta y en el espacio del sentir
el universo es añil en la punta
de sus manos agarradas,
la luz tampoco habla
y por respeto
tampoco habla el viento en silbido,
razón en la inclinación de la ola
que no quiere hacer ruido en la playa
para no despertar a los sueños de las arenas.
No tiene reproche la pena
y la lágrima recorre la mejilla descalza
que no es agua lo que ha salido
es un sin cuerpo circular
que quiere marcarte el mapa
del final de la garganta.
Tú solamente tú
te redoblas sin tambor
estela de la vela de mi barco,
delfín que me abre paso
en el mar de mis silencios
flor que no le canta a la primavera
suspiro que se queda dormido en tu pecho
al lecho de tus sonidos
planchare en vacío tu universo.
Te parpadeo en braille
para que sólo me puedas escuchar
con tus manos desnudas.
Juan José Marin.
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