VI (Paranoia)
Habitando en esta calle de silencios
mientras afuera las hojas secas tocan
la puerta de la conciencia, dejándome a
merced de esta paranoia que me existe,
me ausenta;
en esta efervescencia de ser y no estar,
de este acicalamiento nocturno al vientre
del grito y de su huella en el eco,
Habitando en esta calle de silencios
mientras afuera las hojas secas tocan
la puerta de la conciencia, dejándome a
merced de esta paranoia que me existe,
me ausenta;
en esta efervescencia de ser y no estar,
de este acicalamiento nocturno al vientre
del grito y de su huella en el eco,
desabitándome entrando en un torbellino
de pasiones donde el beso es la absurda
frontera del placer;
y esta psiquis ya cansada, ya
callada limitando al norte de los
recuerdos que se me rompen en la
memoria como reflejo de cristal de
ausencia.
Al vilo del cenit de mi cuerpo, entre
las almohadas de terciopelo donde descansa
esta dermis envuelta en el ritual de una caricia
en los azares del destino, cuando a él se
le da por darnos una bofetada
en tiempo extinto
de pasiones donde el beso es la absurda
frontera del placer;
y esta psiquis ya cansada, ya
callada limitando al norte de los
recuerdos que se me rompen en la
memoria como reflejo de cristal de
ausencia.
Al vilo del cenit de mi cuerpo, entre
las almohadas de terciopelo donde descansa
esta dermis envuelta en el ritual de una caricia
en los azares del destino, cuando a él se
le da por darnos una bofetada
en tiempo extinto
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:: besitos y estrellitas ::