Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Camino por Marriet Street
Camino por Marriet Street, aunque mis dedos
dejaron de ser bilingües
Mis carcajadas son sin educación,
hasta mi boca luce pesada en el tejaban
de los más tristes.
Mi pensamiento inconexo es volátil,
pero yo me ofusco al ver calles atropelladas
e incubaciones de mis cincuenta
razones para estar contento
Voy rozando hasta mi suerte conmovida,
y un vaso clonado es un abrazo
silente y petulante accidentalmente.
Un pelvis tiene fe en su agonía, los estornudos
del silencio son fatales y el Pecto Bismol
tiene ganas de reírse.
Mis pies son el audio mundano
de mis más simples pesadillas en cuarentena.
Háganme reír o háganme pensar, que soy arco
lanzando llanto y errores consumados,
que la única comedia de caminar
es la de aceptar que a su consideración
soy soportado por ser relativo
Y eso me pesa, cuando el invierno
suele ser un muladar de histeria,
que causa astigmatismo a mis venas
indisciplinadas.
Mis excesos son los elogios que me hacen
un ser dramático, pero tu eres mi mejor dramatismo,
mi peor martes y mi peor jueves.
Camino por Marriet Street, voy pateando
sin ningún respeto a las piedras
y a las avellanas de tus riñones.
Camino por Marriet Street, aunque mis dedos
dejaron de ser bilingües
Mis carcajadas son sin educación,
hasta mi boca luce pesada en el tejaban
de los más tristes.
Mi pensamiento inconexo es volátil,
pero yo me ofusco al ver calles atropelladas
e incubaciones de mis cincuenta
razones para estar contento
Voy rozando hasta mi suerte conmovida,
y un vaso clonado es un abrazo
silente y petulante accidentalmente.
Un pelvis tiene fe en su agonía, los estornudos
del silencio son fatales y el Pecto Bismol
tiene ganas de reírse.
Mis pies son el audio mundano
de mis más simples pesadillas en cuarentena.
Háganme reír o háganme pensar, que soy arco
lanzando llanto y errores consumados,
que la única comedia de caminar
es la de aceptar que a su consideración
soy soportado por ser relativo
Y eso me pesa, cuando el invierno
suele ser un muladar de histeria,
que causa astigmatismo a mis venas
indisciplinadas.
Mis excesos son los elogios que me hacen
un ser dramático, pero tu eres mi mejor dramatismo,
mi peor martes y mi peor jueves.
Camino por Marriet Street, voy pateando
sin ningún respeto a las piedras
y a las avellanas de tus riñones.
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