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Poeta recién llegado
Las Muertes del Poeta
Avecindado en un lúgubre rincón de la guerra,
el genio reflejado,
la brillante interpretación de Bach,
el radio de bulbos marca National,
la dedicatoria en la pasta de Alejandra Pizarnik,
y la reseca sangre fotográfica del pueblo.
Enciende las hojas del cohiba y libera
el aromático espíritu de sus muertos
en la recova de sus
extremidades.
Levanta la mirada,
imprecan sus párpados,
inhala el sudor de las oscuras manos que enrollaron
las hojas.
Humo,
que ahuyenta
el revolotear anónimo de los jejenes,
el nicho tercermundista de los colibríes.
Canta a la esperanza de la esperanza
Carlos Martínez Rivas, el poeta del ejercito sin armas.
A la tabla de ajedrez sobre la que los peones,
enajenados por las doctrinas de la guerra,
por el odio académico de la guerra,
por la ignorancia del socialismo,
del capitalismo, del espiritismo,
del existencialismo, del estructuralismo,
se olvidaron del espíritu,
¡que estúpidos y que ilusos servir
a la traición del espíritu!,
miren ahora ese triunfo,
en el regocijo de una pareja recién nacida,
mientras Carlos escribe para nuestra soledad:
......................" Te escribí entonces un epigrama
......................como una ortiga.
......................Pero ¡ay, tú no lo leerás.
......................Tú nunca lees versos, mi niña! "
Avecindado en un lúgubre rincón de la guerra,
el genio reflejado,
la brillante interpretación de Bach,
el radio de bulbos marca National,
la dedicatoria en la pasta de Alejandra Pizarnik,
y la reseca sangre fotográfica del pueblo.
Enciende las hojas del cohiba y libera
el aromático espíritu de sus muertos
en la recova de sus
extremidades.
Levanta la mirada,
imprecan sus párpados,
inhala el sudor de las oscuras manos que enrollaron
las hojas.
Humo,
que ahuyenta
el revolotear anónimo de los jejenes,
el nicho tercermundista de los colibríes.
Canta a la esperanza de la esperanza
Carlos Martínez Rivas, el poeta del ejercito sin armas.
A la tabla de ajedrez sobre la que los peones,
enajenados por las doctrinas de la guerra,
por el odio académico de la guerra,
por la ignorancia del socialismo,
del capitalismo, del espiritismo,
del existencialismo, del estructuralismo,
se olvidaron del espíritu,
¡que estúpidos y que ilusos servir
a la traición del espíritu!,
miren ahora ese triunfo,
en el regocijo de una pareja recién nacida,
mientras Carlos escribe para nuestra soledad:
......................" Te escribí entonces un epigrama
......................como una ortiga.
......................Pero ¡ay, tú no lo leerás.
......................Tú nunca lees versos, mi niña! "
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este poema, desde luego habla de esa fascinacion por un poeta eminentemente politico, asi que me ha parecido bien, ponerlo aqui.