aura
Poeta asiduo al portal
Sufriendo en esta noche silenciosa
te llamo y no me puedes contestar
yo anhelo aquella voz tan majestuosa
que daba a mí vivir el bienestar.
Te grito y el silencio me responde
me dice que jamás regresarás.
Y miro hacía el sepulcro que te esconde
llorando por que nunca volverás.
Te juro que es tan grande el sufrimiento
que roba lentamente mi razón
hoy solo me ha quedado un sentimiento
un odio que envenena el corazón.
Es rabia, es dolor que me ha marcado
es ira que me enfrenta contra Dios.
¿Por qué el señor a mi ángel se ha llevado,
dejando en sombras mi vida con su adiós?
¿En dónde estaba Dios en tu partida?
¿En dónde estaba su espíritu de amor?
¿Por qué ha dejado mi alma destruida,
sembrando en ella tristeza y rencor?
Y en medio de las sombras de tu ausencia
me pierdo en las tinieblas del dolor
me hundo entre los mares de demencia
al escuchar aquella voz con tanto amor.
Me dices con tu voz tan tristemente:
no sufras te lo pido por favor,
no sabes que me hiere lentamente
oír cuando te quejas con fervor.
Y si te escucho gritar con desconsuelo
de tanta rabia te juro tengo miedo,
quiero gritarte que estoy aquí en el cielo
y que a tu lado volver yo ya no puedo.
Has de saber que Dios lloró conmigo
al escucharte dudando de su amor
he de decirte que él no es tu enemigo
y que mi muerte fue signo de su amor.
¿Acaso mi sufrir nunca observaste?
¿Acaso no lloraste mi dolor?
Mi triste enfermedad la renegaste
al verme marchitada como flor.
La muerte fue como un ángel de justicia
que limpio con su imagen mi sufrir
llego hasta mí sin crueldad y sin malicia
borrando el miedo que se tiene a morir.
Y en medio de tan duro y cruel momento
mi Dios estuvo aquí dándome calma
lavando con su llanto mí tormento
llevando su ternura hasta mi alma.
Y ha estado aquí contigo esta noche
para entregarte mi voz y su perdón.
Él ya ha olvidado tu rabia y tu reproche
y ha bendecido tu cuerpo con su don.
Oí tu voz llorando arrepentido
y desde entonces juzgar no he vuelto a Dios
tan solo aguardo con mi último latido
a que contigo también me lleve Dios.
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