Paula Varela
Miembro del Jurado
las nubes orillan los edificios /
humectan mis manos
que escriben este insulso poema que nadie leerá
hay un ruido de luz titilante
que ni las naves aéreas extraviadas registran
y una turbia confusión en los semáforos
la gente deambula sin destino aparente
masculla palabras que no se escuchan
por todas partes
la incomunicación manosea /
hace un rito extraño / casi sordo
el aire enrarecido que entra por la ventana
todo lo hiede y contamina
le da un matiz sepia a la existencia
pero aquí no hay nadie:
la ciudad es un anatema aterrador
el anonimato es cada punto
que presagia la penumbra que sobrevendrá
mi garganta derrama gotas de opresión
y las ganas de gritar no encuentran el eco
en ningún resquicio / enmudecen.
humectan mis manos
que escriben este insulso poema que nadie leerá
hay un ruido de luz titilante
que ni las naves aéreas extraviadas registran
y una turbia confusión en los semáforos
la gente deambula sin destino aparente
masculla palabras que no se escuchan
por todas partes
la incomunicación manosea /
hace un rito extraño / casi sordo
el aire enrarecido que entra por la ventana
todo lo hiede y contamina
le da un matiz sepia a la existencia
pero aquí no hay nadie:
la ciudad es un anatema aterrador
el anonimato es cada punto
que presagia la penumbra que sobrevendrá
mi garganta derrama gotas de opresión
y las ganas de gritar no encuentran el eco
en ningún resquicio / enmudecen.