Tiene una sonrisa de tarjeta postal
Labios de Viena, cadera persa
Senos cual terraza de café-concierto
Y ojos de serpiente
Fantasmales pero ciertos.
En la carretera que imita en cartón
Un pórfido prostíbulo.
Su voz basta para endulzar toda la ciudad
Amasa el asfalto y lo derrite
Con sus pequeñísimos piececitos
Pececitos que posa sobre mi espalda
Por 50 euros.
Putita mansa, embutida en ciervo
Sombra del amor
Que se arroja sobre las vías
Justo cuando pasa el tren.
Por 50 euros
Dos labios, veinte dedos
y un reguero de jazmines y de sexo.
Labios de Viena, cadera persa
Senos cual terraza de café-concierto
Y ojos de serpiente
Fantasmales pero ciertos.
En la carretera que imita en cartón
Un pórfido prostíbulo.
Su voz basta para endulzar toda la ciudad
Amasa el asfalto y lo derrite
Con sus pequeñísimos piececitos
Pececitos que posa sobre mi espalda
Por 50 euros.
Putita mansa, embutida en ciervo
Sombra del amor
Que se arroja sobre las vías
Justo cuando pasa el tren.
Por 50 euros
Dos labios, veinte dedos
y un reguero de jazmines y de sexo.
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