AZIF-AL-DAHNA
Poeta adicto al portal
El tesoro del rey Ufano
Sumergido en la cima más profunda,
donde el aire no abunda,
se despierta una vez más el rey Ufano,
semi-ángel, medio bestia, casi humano,
petulante y profano;
con el alma agitada y furibunda.
Lo envuelve una nube nauseabunda
de pena que lo inunda,
haciéndolo escupir como un insano
los versos en lenguaje draconiano,
cual poeta-barano,
cuya lengua es un arma tremebunda.
Y se siente la bestia más inmunda,
cuando aparta de su lado lo que ama,
cual si fuera una llama
que atrae pero quema con su fuego.
Pues tortura el corazón de una dama
diciéndole que siente que es un juego,
y su amor desde luego,
es la joya más preciada que enfunda.
Sumergido en la cima más profunda,
donde el aire no abunda,
se despierta una vez más el rey Ufano,
semi-ángel, medio bestia, casi humano,
petulante y profano;
con el alma agitada y furibunda.
Lo envuelve una nube nauseabunda
de pena que lo inunda,
haciéndolo escupir como un insano
los versos en lenguaje draconiano,
cual poeta-barano,
cuya lengua es un arma tremebunda.
Y se siente la bestia más inmunda,
cuando aparta de su lado lo que ama,
cual si fuera una llama
que atrae pero quema con su fuego.
Pues tortura el corazón de una dama
diciéndole que siente que es un juego,
y su amor desde luego,
es la joya más preciada que enfunda.