J.A.Polo
Poeta fiel al portal
Calla, guarda silencio,
siente el himno de la soledad,
su solemne redoble
su disfraz remendado.
Escúchalo, ¡pero calla!
abre tus ojos oscuros,
una guadaña plateada
se mece en su íntima frente,
luna es en la noche.
No hay amor que me la quite
ni veneno que me la ponga,
pero el sueño... ¡Ay, el sueño!,
en la almohada me dejó un verso
con sabor a tarde de domingo
y en el umbral de mi ventana
posó dos estrellas muertas.
Como andaluz legítimo que soy
lloro en el punto de la hora,
me siento presa en el día
y deseo enfundado en la noche,
silencio en la serenata del grillo
a mi orquesta de contrabando
y marchito sin mis sentidos,
que anidaron en mi balcón,
¿quién me presta una guadaña
para devolverlos a su dueño?
siente el himno de la soledad,
su solemne redoble
su disfraz remendado.
Escúchalo, ¡pero calla!
abre tus ojos oscuros,
una guadaña plateada
se mece en su íntima frente,
luna es en la noche.
No hay amor que me la quite
ni veneno que me la ponga,
pero el sueño... ¡Ay, el sueño!,
en la almohada me dejó un verso
con sabor a tarde de domingo
y en el umbral de mi ventana
posó dos estrellas muertas.
Como andaluz legítimo que soy
lloro en el punto de la hora,
me siento presa en el día
y deseo enfundado en la noche,
silencio en la serenata del grillo
a mi orquesta de contrabando
y marchito sin mis sentidos,
que anidaron en mi balcón,
¿quién me presta una guadaña
para devolverlos a su dueño?
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