Jose M Garcia
Poeta recién llegado
Dama silenciosa
que tiendes generosa tu mano
para guiarme por las sombras
dolorosas
que, en llanto, proyecta
la inocencia
de la luz que a todos nos vio
nacer
Tu piel es fria aunque suave
y no envejece como la mía
que estremecida queda
al rozar tu vestido
desgarrado
que cubre el inconsolable
misterio de la belleza
que portas con la languida
sonrisa
de una tela de araña
Y te marchas para volver
pero no avisas de tu ausencia
porque realmente
nunca te has ido
sin dejar una señal cardena
de labios apagados
sobre el desfigurado cristal
allí donde se refleja
la cama
y mi cuerpo casi muerto
que tiendes generosa tu mano
para guiarme por las sombras
dolorosas
que, en llanto, proyecta
la inocencia
de la luz que a todos nos vio
nacer
Tu piel es fria aunque suave
y no envejece como la mía
que estremecida queda
al rozar tu vestido
desgarrado
que cubre el inconsolable
misterio de la belleza
que portas con la languida
sonrisa
de una tela de araña
Y te marchas para volver
pero no avisas de tu ausencia
porque realmente
nunca te has ido
sin dejar una señal cardena
de labios apagados
sobre el desfigurado cristal
allí donde se refleja
la cama
y mi cuerpo casi muerto