Cafla
Poeta recién llegado
El llamado de tu voz ahora hace efecto.
Vamos a darnos otra vez, sin nada,
sin escudos ni caretas,
sin importar lo que haya sucedido.
Si tuviese la oportunidad de ponerte en otro lugar,
en otro tiempo y otra ciudad,
te hubiera adelantado en mi vida, muchos años antes y
tú hubieras conocido a otra, una más fresca e inocente,
pero menos alegre, más sombría y
sumida en muchos fantasmas internos.
Porque no me quisieron canjear mis fobias e inseguridades
por días soleados, templados y llenos de personas.
Ahora sé que estuviste quebrado, no sé si reparado,
ahora sé que fui yo, la que te derrumbó
como lo hicieron conmigo.
Y este mundo gira, y volvió a girar hacia ti,
me dejé caer en tus brazos,
esperando que no te abrieras todavía e
incluso suponiendo que me ignorarías completamente,
sé que aún no me dejarás entrar.
Hasta que yo no me salga de mi umbral y
tú puedas confiar nuevamente en mí,
aunque estoy segura que nunca lo hiciste.
Muchas veces deseé que entendieras
cómo me hicieron sentir,
cómo divagaba por las calles,
explorando algún lugar para llorar,
en casa ya no podía hacerlo.
Varios extraños me vieron deambulando las orillas rocosas,
Con audífonos, pañuelos y hojas de papel;
tratando de mitigar el dolor de alguna u otra manera,
recurrí a todas las formas posibles.
recurrí a todas las personas que tenía confianza.
Y si soñaba, soñaba con sus palabras,
y si soñaba, recordaba sus actos y
todas las mentiras que salieron a la luz.
Deseaba que al menos algo o alguien me extendiera la mano.
Los amigos estaban ocupados, la mayoría,
algunos se dejaron ver para consolar... o juzgar.
Pero no quise que lo sintieras o quizás sí,
pero no causado por mí,
sino como una mala experiencia en el pasado,
porque ninguna de las tuyas se acercaban a la mía.
Te arrastré a mi mente y te gustó quedarte un rato,
para cuando lo caótico se venía ya todo se había ensuciado,
quedándote tristemente destrozdo a los ojos de todos,
mientras por mi lado, eras el villano que me celaba enfermizamente
por no tenerte simplemente de centro ni en primer plano.
Vamos a darnos otra vez, sin nada,
sin escudos ni caretas,
sin importar lo que haya sucedido.
Si tuviese la oportunidad de ponerte en otro lugar,
en otro tiempo y otra ciudad,
te hubiera adelantado en mi vida, muchos años antes y
tú hubieras conocido a otra, una más fresca e inocente,
pero menos alegre, más sombría y
sumida en muchos fantasmas internos.
Porque no me quisieron canjear mis fobias e inseguridades
por días soleados, templados y llenos de personas.
Ahora sé que estuviste quebrado, no sé si reparado,
ahora sé que fui yo, la que te derrumbó
como lo hicieron conmigo.
Y este mundo gira, y volvió a girar hacia ti,
me dejé caer en tus brazos,
esperando que no te abrieras todavía e
incluso suponiendo que me ignorarías completamente,
sé que aún no me dejarás entrar.
Hasta que yo no me salga de mi umbral y
tú puedas confiar nuevamente en mí,
aunque estoy segura que nunca lo hiciste.
Muchas veces deseé que entendieras
cómo me hicieron sentir,
cómo divagaba por las calles,
explorando algún lugar para llorar,
en casa ya no podía hacerlo.
Varios extraños me vieron deambulando las orillas rocosas,
Con audífonos, pañuelos y hojas de papel;
tratando de mitigar el dolor de alguna u otra manera,
recurrí a todas las formas posibles.
recurrí a todas las personas que tenía confianza.
Y si soñaba, soñaba con sus palabras,
y si soñaba, recordaba sus actos y
todas las mentiras que salieron a la luz.
Deseaba que al menos algo o alguien me extendiera la mano.
Los amigos estaban ocupados, la mayoría,
algunos se dejaron ver para consolar... o juzgar.
Pero no quise que lo sintieras o quizás sí,
pero no causado por mí,
sino como una mala experiencia en el pasado,
porque ninguna de las tuyas se acercaban a la mía.
Te arrastré a mi mente y te gustó quedarte un rato,
para cuando lo caótico se venía ya todo se había ensuciado,
quedándote tristemente destrozdo a los ojos de todos,
mientras por mi lado, eras el villano que me celaba enfermizamente
por no tenerte simplemente de centro ni en primer plano.