L
lluvia
Invitado
Invisible
Siempre fui una meretriz de lágrimas, una mariposa de
alas rotas, y ella
siempre fue virtuosa llena de gracia,
aún recuerdo como los chicos escribían sus apellidos al lado de
su nombre con corazones rojos abarcando hojas y hojas de ilusiones,
y como ella, frívolamente, acribillaba nubes con su espalda;
demasiada lluvia para esos míseros enamorados ¿Cuántos bendecían el aire inquieto
cuando su falda revelaba sus piernas?, convertía idiotas puros en puros idiotas.
Ella era y aún es el perfecto antónimo de yo, pero hay poco más que decir
pues ella se resume en perfección.
Una mirada los unió, pero él dio la media vuelta y empezó a coser alas,
limpiar lágrimas - todo sin siquiera tocarme - rasgando lo impúdico de
mis labios, encariñándose con mi torpeza.
Jamás me hace sentir como princesa, no es necesario, en cada
mirada me dice: "te amo hasta los huesos". No preciso
de tacones pues él ama mis pies descalzos, ni de vestidos, pues él ama
mi desnudez, ni de coronas, pues él ama mi melena arenosa, no hay necesidad de absolutamente nada pues él ama mi piel.
Hubo fuego en sus pechos, pero él prefirió cenizas, y ella le tenía
tantos versos preparados, pero él anhelaba mi silencio.
Frívolamente acribilló nubes con su espalda y a la vez levantó utopías,
sólo son las ironías de la vida.
Me enseñó a decir aquellas palabras que jamás supe existían: me amó,
pues él bendice el aire inquieto que revela mis piernas y ama mis defectos,
sí, el infinito número de ellos.
Él es digno de un nombre común - Luis.
Para Luis con amor - gracias por tanto.
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::. ( si es asi con un roce- tendre la certeza de haber amado, efimeramente pero sinceramente) - podemos aprender junta - un gran placer tenerte siempre haces falta! y esos besos ni que decir, ::
:: soy una soberbia idiota! ::