ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
AL AGUA
A la que corre y forma el río
y puedo ver desde una orilla
sin apartar la visión del otro lado,
a la que cae con la lluvia
y calma el vuelo equivocado
de livianas cosas y las tierras,
a la etermamente inquieta del mar
que constituye inmensidades, multitudes
pero guarda los mínimos secretos.
A la que calmaba la sed de tu presencia
con frescura extranjera en el verano,
a la que mana cristalina
de la roca más fría y más dura,
a la que nace en los párpados y pinta
distorsionadas ausencias tras las gotas.
A la que ahoga soledades y sus miedos
en lagos muy quietos y profundos.
A la que mojaba tu piel bajo la ducha,
maravilla de paisaje en el recuerdo
agigantado por la falta, la distancia y el deseo,
le canto, auque tardíos, mis respetos.
A la que corre y forma el río
y puedo ver desde una orilla
sin apartar la visión del otro lado,
a la que cae con la lluvia
y calma el vuelo equivocado
de livianas cosas y las tierras,
a la etermamente inquieta del mar
que constituye inmensidades, multitudes
pero guarda los mínimos secretos.
A la que calmaba la sed de tu presencia
con frescura extranjera en el verano,
a la que mana cristalina
de la roca más fría y más dura,
a la que nace en los párpados y pinta
distorsionadas ausencias tras las gotas.
A la que ahoga soledades y sus miedos
en lagos muy quietos y profundos.
A la que mojaba tu piel bajo la ducha,
maravilla de paisaje en el recuerdo
agigantado por la falta, la distancia y el deseo,
le canto, auque tardíos, mis respetos.
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