Angel Siniestro
Poeta recién llegado
Máscara indolente de la juventud abatida,
tus deseos se pierden en una copa fúnebre
colmada por miserables lágrimas.
Tu apariencia engaña a la ofuscada
y la despoja de su corazón
con sutiles gestos;
¡¿Cuántas han fenecido en tu lecho?!...
Barnizado cadáver que alegras
con tretas impías
mientras ríes de quienes ultrajas
en las noches de eterna agonía,
¡¿Cuántas ilusiones haz roto?!...
Desangras sus almas
mofándote sin compasión;
y ahíto con la sangre que derramas,
pese a su deleite
¡La desdeñas!
II
¡Oh Dionisio!, ¡dios maldito!
tu obsequio a los pusilánimes
¡No calma este dolor!...
El licor mata las neuronas,
pero no el reflejo
del sucio cristal.
Ese asqueroso reflejo
que esboza una prostituida
imagen en el espejo
y me observa herido
cada despertar.
¡He ahí, el rostro del hipócrita!
¡Ese!, a quien veo desnudo,
trémulo y lozano
llorar sin lágrimas
frente a un sombrío cáliz...
tus deseos se pierden en una copa fúnebre
colmada por miserables lágrimas.
Tu apariencia engaña a la ofuscada
y la despoja de su corazón
con sutiles gestos;
¡¿Cuántas han fenecido en tu lecho?!...
Barnizado cadáver que alegras
con tretas impías
mientras ríes de quienes ultrajas
en las noches de eterna agonía,
¡¿Cuántas ilusiones haz roto?!...
Desangras sus almas
mofándote sin compasión;
y ahíto con la sangre que derramas,
pese a su deleite
¡La desdeñas!
II
¡Oh Dionisio!, ¡dios maldito!
tu obsequio a los pusilánimes
¡No calma este dolor!...
El licor mata las neuronas,
pero no el reflejo
del sucio cristal.
Ese asqueroso reflejo
que esboza una prostituida
imagen en el espejo
y me observa herido
cada despertar.
¡He ahí, el rostro del hipócrita!
¡Ese!, a quien veo desnudo,
trémulo y lozano
llorar sin lágrimas
frente a un sombrío cáliz...