L
lluvia
Invitado
Hoy te pondré otro nombre,
esta vez Santiago me apetece.
Es un hermoso ataúd, digno de mil muertes.
Preguntarás por qué te cambio tanto el nombre.
En realidad, el tuyo es lo suficiente bello como para
escribir eternidades en el viento, pero no hay égida
bajo tus alas, pues también están hechas de brisa, y desvanecen
tal como estas letras que juegan a sentir - jamas entenderás -
pues a ti todo te viene fácil y es tan obvio que eres el mar y el mundo
para estos ojos rotos; algún día te escribiré un poema
que lleve tu nombre. Tal vez sea con otro cuerpo, con otros dedos
sobre este teclado negro, tal vez sea sin falta de sinónimos para
bello. Hoy por hoy, te llamaré Santiago.
esta vez Santiago me apetece.
Es un hermoso ataúd, digno de mil muertes.
Preguntarás por qué te cambio tanto el nombre.
En realidad, el tuyo es lo suficiente bello como para
escribir eternidades en el viento, pero no hay égida
bajo tus alas, pues también están hechas de brisa, y desvanecen
tal como estas letras que juegan a sentir - jamas entenderás -
pues a ti todo te viene fácil y es tan obvio que eres el mar y el mundo
para estos ojos rotos; algún día te escribiré un poema
que lleve tu nombre. Tal vez sea con otro cuerpo, con otros dedos
sobre este teclado negro, tal vez sea sin falta de sinónimos para
bello. Hoy por hoy, te llamaré Santiago.
::::
::::
::
::::
::::