Y nos amparamos en ello, poruqe, de algún modo hemos de hallar el lado positivo. Pero...eso no lo hace menos doloroso ¿verdad?
Contemplarnos en un espejo que nos devuelve una imagen que va mutando, que ejecuta con presición las arrugas de cada lamento, que escribe, a su manera, lo que la vida nos ha devuelto por nuestro caminar certero.
No podemos mirar la melancolía y agazaparnos en ella porque, hay cosas inmutables y, la vejez es una de ellas, injusta por cierto.
A mi ver, el creador se ha equivocado en algo: deberíamos morir pero jamás envejecer. Es un factor que nos llena de miedos, y es ese mismo maldito el que nos vuelve estáticos y entramos en pánico al deber acudir a su encuentro...
Cierto es que la humanidad trata de esconder de diversas formas ese paso del tiempo, de forma bastante dolorosa y mediocre a veces.
Pero, a veces pienso...no puede ser algo ta errado, pues, al suceder de esa forma sólo podemos ver lo que es real, verdadero y hermoso: nosotros.
No ese yo que hace alusión al trabajo, al rol que desempeñam,os dentro de una sociedad oraganizada, dentro de una familia sino, a eso que queda cuando, como finas capas de cebolla nos descascaramos.
Definitivamente, la belleza que nuestro creador quiso que comprendieramos no es la que hemos elegido enaltecer.
Desde el punto en el que nos hemos focalizado, es natural que todo esté patas arriba.
La vejez no siempre se refleja a tiempo...a veces somo tan, pero tan viejos por dentro que es cómico mirar la imagen que nos devuelve el espejo...
Un placer, amiga mía.
.:Tati:.