Amigo poeta Yanes: ¿Es el poema una reflexión sobre el cuadro que tu texto precede? ¿O es una asociación libre con otros elementos / componentes / que no están en el cuadro? De hecho, lo surreal es siempre una asociación libre de ideas, anhelo inconsciente, no censurado por el Ego, en aras de expresar la alegría universal, la esencia unitiva del cosmos...
El cuadro tiene esos «elefantes cósmicos» que mencionas en el poema. Es obvio que esas delgadas patas de cada elefante, si bien tocan la tierra, es de un modo casi espureo, muy ligero. Pese a la carga humana que traen (y las monturas, o carruaje sobre los lomos de los elefantes), la gente en la superficie los conjura; como si no deseara que se detengan en tierra. Con las cruces, hombre (a la izquierda) y mujere(s), a la derecha, conjuran una distancia; expresan un miedo a la presencia de esta procesión y, por tanto, un rechazo a los que viajan sobre los elefantes. Esto es una máscara para la separatividad, o disfraz para la distancia afectiva.
La superficie tan seca implica lo que dices «cuerpos carentes de agua»; esto, falta de vida siendo que el agua es vida. Hay una calavera tirada al suelo. Esta superficie es un cuerpo emotivo y vital. Es símbólo ontólogico del Ser. No hay luna («se pierde la luna»); el «sol perturbado» se insinúa tras el tercer elefante, el más cargado... Hay un rechazo desde la superficie a lo cósmico. A las fuerzas cósmicas... La superficie y los horizontes de esta imaginería onírica / surreal / indican una cierta ausencia de nutrición. Lo disímil de la superficie árida se refleja en la débil pisada en tierra o aún de los vuelos de los elefantes cósmicos.
Falta algo nutricio en ambas partes. Mira que hasta las patas de los elefantes se alargan, se adelgazan y, en cuanto bestias paquidermas, tienen aspectos de extenuación y hambre.
Lo más parecido a las dagas que asesinan la noche (en el poema) son los obeliscos o torres... Los freudianos dicen que los obeliscos, los hachas, o las dagas, significan objetos fálicos; las mujeres (los senos asomantes) mientan sexualidad; el caballo monstruoso, en dos patas, mienta lo sexual por igual. Sexualidad es símbolo o máscara de unión posible, potencial. Debe existir sexualidad cósmica; pero, en el paisaje, no se ha dado. Por eso la angustia del poema y del cuadro.
Los místicos de la India y los esoteristas interpretan que los elefantes son símbolos de fortaleza (hasta cierto punto, el mundo natural). Sin embargo, este paisaje que se pinta en tu poema pertenece más al alma que a lo objetivo. Es surreal y como dices en el poema «la soledad oscurece al alma»; en el «onirismo del olvido» describes «máscaras», «horizontes de soledad», un sol decapitado, «genio oculto, perverso, torturado»; pero, en esta aparente «casualidad del hieratismo», está un mensaje, la idea básica del surrealismo de que todas las casualidades son significativas, implicitan un azar objetivo, aunque esté oculto en un devenir ajeno / fuera del ego / que converge con lo que se siente individualmente.
Todo lo que está en la superficie está unido extrañamente por relaciones secretas, con lo que está arriba, sea cósmico o no. Las líneas curvas que en tu poemas están «decayendo en abismos», de abstracción y casualidad, representan lo femenino / la fuerza femenina del cosmos y del alma; representan esa Luna, «astro gris» que se pierde «con sus nubes como amantes»; a ella opones un Sol, reposado, decapitado, extraviado.
El sol representa un más alto nivel de consciencia, el ego que razona; el Sol de lo masculino, a veces agresor, decisional o temerario. La Luna siente con más capricho y voluptuosidad; por eso, en tu poema, su efecto es lo que ensombrece el alma. La Luna es el alma misma, el Sol es espíritu, Logos.
La impetuosa actitud del caballo que precede y dirige al conjunto, mas quien se detiene, inmovilizándolo todo, es la Voluntad, aunque por de pronto confundida, sin rienda...
En fin, cuadro y poema se relacionan. Lo misterioso, el quid de la cuestión, es el genio oculto, torturado y perverso. ¿Cómo contestar lo que es? Quizás es el sueño mismo... Para los surrealistas, si el Espíritu se desvincula del Alma, si el Sol y la Luna no viven armonizados, se experimenta la soledad. Hay que esperar el Alba tras la noche confusa. El poema es una crítica al egoísmo y al materialismo en la vida del hombre; la máscara para estos sentimientos es la mecanicidad de la carne, o como dices,
«carne mecánica».
Esta interpretación libre es sólo por diversión; es una lectura individual; a otros les puede parecer otra cosa... ¿y a tí? No tengo que decirte que tu poema me encantó por asociar esos símbolos mencionados.
saludos, carlos