Habia un sentimiento nadando en mi conciencia,
olvidado por unos ojos negros, altivos, lejanos.
Habia una voz muriendo, pegada en los lamentos
de un cirio desechado; era mi voz, sepultada en el aire,
alumbrada del llanto que produce la muerte.
Y pese a ello, nunca dejo de contemplar tu boca,
aun entre las sombras hundidas en la tierra,
te colmo de besos, y pronuncio tu nombre.
Yo se que por el viento corren voces llorando,
y en las noches las sombras, nerviosas se retuercen.
Y en esas inquietudes yo anoro tus abrazos,
y observo echo pedazos el cuerpo de la luna.
Yo se que voy de paso, por eso siempre dejo,
un monton de palabras regadas por el pasto,
esperando tus huellas... para escuchar tus pasos.
german g