Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Si esta tarde,
acaso no volviera a prescribir
para adeudarnos una noche inmensa,
estrellada de pálpitos luminosos,
con su estela sin aroma ni de paso fugaz;
con una luna que quedo pendiente
y menguada de ilusiones,
para verse llena adorando al cielo.
Si esta tarde,
acaso no volviera a prescribir
los ocasos se quedarán colgados,
en columpios que se mecen en tonos bermejos
y despedidas gualdas de un sol que se eterniza,
seguiríamos sentados en el atrio de los sueños
mirando la lejanía que muestra el horizonte,
tú, interpretando la puesta de sol
y yo esperando a que llegue la noche.
Si esta tarde,
acaso no volviera a prescribir
seguiremos caminando, todavía
sobre las pieles del mar
escribiendo mensajes en sus playas,
visitando los prados
internándonos en nuestros bosques,
para ver reflejada la ilusión del encuentro
en las mansas aguas de aquel lago.
Si esta tarde,
acaso no prescribiera
dejaré abierta la posibilidad de volar,
enceraré mis alas y mi alma
para elevarme en cuanto llegue la noche,
así el sol no derrita mis sueños
seguiré la luz de tu mirada,
para que mi alma se vuelva a iluminar,
al poder verte,
por fin amada.
acaso no volviera a prescribir
para adeudarnos una noche inmensa,
estrellada de pálpitos luminosos,
con su estela sin aroma ni de paso fugaz;
con una luna que quedo pendiente
y menguada de ilusiones,
para verse llena adorando al cielo.
Si esta tarde,
acaso no volviera a prescribir
los ocasos se quedarán colgados,
en columpios que se mecen en tonos bermejos
y despedidas gualdas de un sol que se eterniza,
seguiríamos sentados en el atrio de los sueños
mirando la lejanía que muestra el horizonte,
tú, interpretando la puesta de sol
y yo esperando a que llegue la noche.
Si esta tarde,
acaso no volviera a prescribir
seguiremos caminando, todavía
sobre las pieles del mar
escribiendo mensajes en sus playas,
visitando los prados
internándonos en nuestros bosques,
para ver reflejada la ilusión del encuentro
en las mansas aguas de aquel lago.
Si esta tarde,
acaso no prescribiera
dejaré abierta la posibilidad de volar,
enceraré mis alas y mi alma
para elevarme en cuanto llegue la noche,
así el sol no derrita mis sueños
seguiré la luz de tu mirada,
para que mi alma se vuelva a iluminar,
al poder verte,
por fin amada.
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