CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quimeras de niña,
ilusiones de juventud,
toda la vida por delante
para alcanzar sueños
que cada noche
entretenían mi mente
brincaban y recreaban
un futuro incierto,
porvenir que se me antojaba dichoso.
Jugaba a mujer enamorada
me recreaba criando un hijo,
imaginaba sensaciones gratas,
desconocidas, ocultas,
descubrimientos prodigiosos.
Me enamoré o creí enamorarme,
amé o me figuré que amaba,
todo se confunde en mi entendimiento.
Quizá me enamoré del amor
sin saber a quien lo daba
ignorando que me equivocaba.
La mujer ya no jugaba,
el querer no era delicioso,
el amor se tornó desencanto,
criar ya no era recreo.
Bregando con el destino
para salvar mi cachorro,
defender mi guarida,
largo camino.
Y ahora... la nada...
ilusiones de juventud,
toda la vida por delante
para alcanzar sueños
que cada noche
entretenían mi mente
brincaban y recreaban
un futuro incierto,
porvenir que se me antojaba dichoso.
Jugaba a mujer enamorada
me recreaba criando un hijo,
imaginaba sensaciones gratas,
desconocidas, ocultas,
descubrimientos prodigiosos.
Me enamoré o creí enamorarme,
amé o me figuré que amaba,
todo se confunde en mi entendimiento.
Quizá me enamoré del amor
sin saber a quien lo daba
ignorando que me equivocaba.
La mujer ya no jugaba,
el querer no era delicioso,
el amor se tornó desencanto,
criar ya no era recreo.
Bregando con el destino
para salvar mi cachorro,
defender mi guarida,
largo camino.
Y ahora... la nada...
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