fatiga
Poeta asiduo al portal
Lágrimas oscuras recorren mi rostro,
negras
como la oscuridad que me llena,
purpúreas
como la sangre que he derramado,
y mi alma reseca
por los vientos del olvido
mientras yacía tiritando en el vacío,
se quiebra
bajo su peso.
El tiempo ha cortado mis alas,
y su fétido cadáver
se hunde con mis sueños,
que se ahogan
en ese olor nauseabundo
que desprenden sus propios restos.
Ya no puedo volar,
desterrado del paraíso
me consumo en mi propio infierno,
donde mis demonios
se alimentan de mi carne
en una orgía de pecadores,
y mi corazón
con su corona de espinas
riega con su sangre
este banquete maldito.
Acurrucado,
como ese niño que nunca llegué a ser,
mi cuerpo extasiado
por el flagelo de mi propia piel,
a la que cada pecado cometido
quema en un único surco de fuego,
se consume eternamente.
Mis párpados se cierran,
cansados de ser testigos silenciosos
de tanto dolor,
y mis pupilas,
profundos reflejos del abismo donde he caído,
se pierden en la negrura
de está noche eterna,
en la que solo se escucha el silencio
de mi fe
al quebrarse
a mis negras alas que algún día crecerán de nuevo...
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