Jose M Garcia
Poeta recién llegado
Que puedo decir de ti amor,
tu que duermes donde yo te pienso
Que puedo decirte
si ya consideraras, seguramente, mañana traición
el haber abierto estas palabras para que te contemplen,
noctámbulos frente al ordenador,
dormidita junto a tu luna de peluche.
Envidio la paz de tu respiración.
El cíclico movimiento brusco entre las sabanas de tu cuerpo
que ya no te sigue,
lo observo y le sonrío;
soy cómplice de su juego solitario,
de su bello autogobierno
haciéndome recordar lo rebelde que siempre ha sido
Pero me canso, me fatigo con tanto alboroto en la habitación
y ante la noche replegada sobre ti
me doy cuenta de que no puedo,
no puedo decir otra cosa que no sea: callarme
mientras aguardo a que las horas se clareen
para que mañana sepas también perdonarme
cuando al despertar, cierres estas palabras
y me mires extrañada
y te diga que quise velar tu sueño dentro de una lagrima
pero tu sueño crecía y crecía
y yo, sin dejar de contemplarte,
no pude hacer nada mas que llorar,
llorar y callarme
tu que duermes donde yo te pienso
Que puedo decirte
si ya consideraras, seguramente, mañana traición
el haber abierto estas palabras para que te contemplen,
noctámbulos frente al ordenador,
dormidita junto a tu luna de peluche.
Envidio la paz de tu respiración.
El cíclico movimiento brusco entre las sabanas de tu cuerpo
que ya no te sigue,
lo observo y le sonrío;
soy cómplice de su juego solitario,
de su bello autogobierno
haciéndome recordar lo rebelde que siempre ha sido
Pero me canso, me fatigo con tanto alboroto en la habitación
y ante la noche replegada sobre ti
me doy cuenta de que no puedo,
no puedo decir otra cosa que no sea: callarme
mientras aguardo a que las horas se clareen
para que mañana sepas también perdonarme
cuando al despertar, cierres estas palabras
y me mires extrañada
y te diga que quise velar tu sueño dentro de una lagrima
pero tu sueño crecía y crecía
y yo, sin dejar de contemplarte,
no pude hacer nada mas que llorar,
llorar y callarme
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