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la casa caida

Jose M Garcia

Poeta recién llegado
Ahí enfrente, se extiende un terreno devastado.
Sobre los escombros había una casa de adobe,
sus muros ya no le pertenecen
y el techo no se distingue de la bóveda terrenal.
Su alma no tenia pasiones y el corazón
latía bruscamente al compás del motor de un coche.
Su presencia pudiera pasar inadvertida
ante el alcance de los transeúntes.
Era solitaria y por eso ahora que ha caído
de su nido vacío, la recuerdo y la añoro
de alguna forma junto al laurel huérfano de huerto
que abatido busca consuelo en una pared de piedra:
quiere medrar a su sombra vieja para que así
le recuerde junto a la casa cuando desaparezca
 
Ahí enfrente, se extiende un terreno devastado.
Sobre los escombros había una casa de adobe,
sus muros ya no le pertenecen
y el techo no se distingue de la bóveda terrenal.
Su alma no tenia pasiones y el corazón
latía bruscamente al compás del motor de un coche.
Su presencia pudiera pasar inadvertida
ante el alcance de los transeúntes.
Era solitaria y por eso ahora que ha caído
de su nido vacío, la recuerdo y la añoro
de alguna forma junto al laurel huérfano de huerto
que abatido busca consuelo en una pared de piedra:
quiere medrar a su sombra vieja para que así
le recuerde junto a la casa cuando desaparezca

En algun lugar una vez leí que las casas no estaban hechas de piedra sino de recuerdos
 
En algun lugar una vez leí que las casas no estaban hechas de piedra sino de recuerdos

Con seguridad que la casa es el lugar donde se acuñan, todos los recuerdos, las esperanzas, la alegría, la melancolía, son las peredes las protectoras de nuestras ilusiones, las testigos mudas de nuestra vida y la de tantas que hayan pasado por ella, y de no derribarlas, también de los que pasarán, muy bueno tu poema:::banana:::
 
Ahí enfrente, se extiende un terreno devastado.
Sobre los escombros había una casa de adobe,
sus muros ya no le pertenecen
y el techo no se distingue de la bóveda terrenal.
Su alma no tenia pasiones y el corazón
latía bruscamente al compás del motor de un coche.
Su presencia pudiera pasar inadvertida
ante el alcance de los transeúntes.
Era solitaria y por eso ahora que ha caído
de su nido vacío, la recuerdo y la añoro
de alguna forma junto al laurel huérfano de huerto
que abatido busca consuelo en una pared de piedra:
quiere medrar a su sombra vieja para que así
le recuerde junto a la casa cuando desaparezca

Hermosos poema! Un gusto leerte

Saludos
 

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