descalzo torres
Poeta fiel al portal
Vi pasar a mi lado unos ojos rasgados llenos de encanto,
un brillante mirada digna de ser congelado el momento,
como faroles en la noche tras ser cubierto por tinieblas
vislumbra como un espejismo cegador radiante.
¡Quién supiera con ansiosa impaciencia lo que piensas
cuando con leve paso y contenido aliento
dejas arrastrar dos miradas al mismo punto!
Me dejas verte a través de tus pupilas lo que desconozco
a lo que deja mi imaginación vagar por intrépidas aventuras
que revoltosas y vaporosas se funden en quimeras;
un bohemio encantador de serpientes
o tal vez se trate del chico de los recados.
No pronuncies palabra alguna que no comprenda
sólo déjame entre nubes eponjosas,
batirme en duelo si dar un paso atras o adelante.
Déjame fundirme en tus ojos pardos.
¡Quién supiera querido desconocido
lo que tus labios dirían si con tu mirada me has vencido!
No descubras este velo, lo desconocido no hace daño
sería una crueldad destaparlo y romper este momento.
Y sólo me has mirado...
en esos ojos rasgados pensaré cada noche,
con ese pensamiento moriré sin saber
qué pensaron aquellos ojos al mantener su imagen sobre mí
sin esperar lo que dejaría en aquella acera de las miradas.
Sólo me has mirado...
y se muere la pena de no saber lo que pudo ocurrir.
un brillante mirada digna de ser congelado el momento,
como faroles en la noche tras ser cubierto por tinieblas
vislumbra como un espejismo cegador radiante.
¡Quién supiera con ansiosa impaciencia lo que piensas
cuando con leve paso y contenido aliento
dejas arrastrar dos miradas al mismo punto!
Me dejas verte a través de tus pupilas lo que desconozco
a lo que deja mi imaginación vagar por intrépidas aventuras
que revoltosas y vaporosas se funden en quimeras;
un bohemio encantador de serpientes
o tal vez se trate del chico de los recados.
No pronuncies palabra alguna que no comprenda
sólo déjame entre nubes eponjosas,
batirme en duelo si dar un paso atras o adelante.
Déjame fundirme en tus ojos pardos.
¡Quién supiera querido desconocido
lo que tus labios dirían si con tu mirada me has vencido!
No descubras este velo, lo desconocido no hace daño
sería una crueldad destaparlo y romper este momento.
Y sólo me has mirado...
en esos ojos rasgados pensaré cada noche,
con ese pensamiento moriré sin saber
qué pensaron aquellos ojos al mantener su imagen sobre mí
sin esperar lo que dejaría en aquella acera de las miradas.
Sólo me has mirado...
y se muere la pena de no saber lo que pudo ocurrir.