Ictiandro
Poeta adicto al portal
No prometo la vida
porque la vida es sorpresa
de futuros inciertos,
son los sueños anhelos dormidos
en mis ojos que extrañan
los pasos cercanos del abrazo.
Retener el olvido
sin cadenas prometidas
ahoga el sentido común
de una simple palabra
que te hace presencia.
No prometo lo imposible
porque imposibles son las estrellas,
acercar una luna y dominar
los paisajes de tu rostro.
Vueltas sobre mí mismo,
desandar cada sufrimiento
en esta agonía que no cesa.
Muero en los labios que callan,
en el decursar de horas
sin tus fantasmas recorriéndome,
somos las horas sin nosotros.
No prometo lo que no será
porque la realidad es cruel a veces
cuando se olvidan las alas.
Sin dios ni parlamento del mundo
asomo una calle con tu nombre,
tu tristeza remueve mis sentidos,
y soy cáliz de sangre esperando
el trago amargo de una despedida.
Resuelta esperanza de un sueño
fallece el porvenir que no es presente
en los pasillos que te alejan de mí.
No prometo la música sin silbidos
porque la poesía florece en tu vida
desde que mis manos te encontraron.
Colgada de una rima sin prisa ni brisa
el viento te hace persona en tus historias,
todo aquello que acerca la risa
en el rincón de tus pensamientos
y así en vital ciclo de tus ocurrencias
desnudas el alma lanzándome a tu cielo
en pos de esa estela fugaz y firme
que nos hace líneas parelelas besando el infinito.
porque la vida es sorpresa
de futuros inciertos,
son los sueños anhelos dormidos
en mis ojos que extrañan
los pasos cercanos del abrazo.
Retener el olvido
sin cadenas prometidas
ahoga el sentido común
de una simple palabra
que te hace presencia.
No prometo lo imposible
porque imposibles son las estrellas,
acercar una luna y dominar
los paisajes de tu rostro.
Vueltas sobre mí mismo,
desandar cada sufrimiento
en esta agonía que no cesa.
Muero en los labios que callan,
en el decursar de horas
sin tus fantasmas recorriéndome,
somos las horas sin nosotros.
No prometo lo que no será
porque la realidad es cruel a veces
cuando se olvidan las alas.
Sin dios ni parlamento del mundo
asomo una calle con tu nombre,
tu tristeza remueve mis sentidos,
y soy cáliz de sangre esperando
el trago amargo de una despedida.
Resuelta esperanza de un sueño
fallece el porvenir que no es presente
en los pasillos que te alejan de mí.
No prometo la música sin silbidos
porque la poesía florece en tu vida
desde que mis manos te encontraron.
Colgada de una rima sin prisa ni brisa
el viento te hace persona en tus historias,
todo aquello que acerca la risa
en el rincón de tus pensamientos
y así en vital ciclo de tus ocurrencias
desnudas el alma lanzándome a tu cielo
en pos de esa estela fugaz y firme
que nos hace líneas parelelas besando el infinito.