14 de Diciembre de 2007
Hoy quiero hacer saber mi alegría, mi dolor y mi tristeza, hoy quiero hacer saber que yo existo que yo soy Venezuela, la patria bonita, la patria bella, que triste me encuentro ahora porque pareciera que mis hijos estuvieran en guerra. A ellos les ofrezco amor, tierras, riquezas en minerales, una fauna abundante, una maravillosa naturaleza, y lo único que tienen que hacer es compartirla, disfrutarla, vivir en armonía, saber vivir con todas las riquezas.
¿Porque mis hijos se olvidan de mi?, de su madre Venezuela, causándome un gran dolor, a ellos todo les he dado para sentirme feliz sabiendo que nada les faltara, que siempre estaré presente, que eternamente les ofreceré lo mejor de mí, porque mientras yo viva a mis hijos alimentare y cuidare.
Ahora me encuentro triste porque ellos no piensan en mí, no piensan en sus hermanos, solo piensan en ellos mismos, el egoísmo y el individualismo los arropa, no son capaces de cordializar en sus diferencias, ¿no se dan cuenta que somos de una misma familia?, ¿no entienden que todos somos Venezuela?, solo pierden su tiempo en diferencias absurdas dividiéndose en grupos que pretenden hacer creer al resto del mundo que ellos tienen la respuesta a todos nuestros problemas, cuando el problema real tiene que ver con que estando divididos nunca encontraremos la armonía que necesitamos para hacer de nuestro hogar, Venezuela un hogar feliz.
Feliz me siento porque a pesar de tantas dificultades, la esperanza flota en ese mar de posibilidades y de ella nos afianzamos para nadar hacia nuestro destino, que no puede ser otro que resolver nuestras diferencias, uniéndonos como la gran familia que somos y trabajando juntos en hacer una patria bonita, una Venezuela aun más bella.
Nota: No se olviden de que todos somos Venezuela, que no somos diferentes por tener un credo, un color de piel distinto, o por tener diferentes culturas, porque todos somos hijos de Dios, entiendan que pertenecemos a una misma familia, y que la única forma de salir hacia delante, y hacernos de un futuro feliz, es sincerarnos dándonos un apretón de manos, un fuerte abrazo y uniéndonos para que juntos alcancemos todas nuestras metas. Que Dios los bendiga...
Hoy quiero hacer saber mi alegría, mi dolor y mi tristeza, hoy quiero hacer saber que yo existo que yo soy Venezuela, la patria bonita, la patria bella, que triste me encuentro ahora porque pareciera que mis hijos estuvieran en guerra. A ellos les ofrezco amor, tierras, riquezas en minerales, una fauna abundante, una maravillosa naturaleza, y lo único que tienen que hacer es compartirla, disfrutarla, vivir en armonía, saber vivir con todas las riquezas.
¿Porque mis hijos se olvidan de mi?, de su madre Venezuela, causándome un gran dolor, a ellos todo les he dado para sentirme feliz sabiendo que nada les faltara, que siempre estaré presente, que eternamente les ofreceré lo mejor de mí, porque mientras yo viva a mis hijos alimentare y cuidare.
Ahora me encuentro triste porque ellos no piensan en mí, no piensan en sus hermanos, solo piensan en ellos mismos, el egoísmo y el individualismo los arropa, no son capaces de cordializar en sus diferencias, ¿no se dan cuenta que somos de una misma familia?, ¿no entienden que todos somos Venezuela?, solo pierden su tiempo en diferencias absurdas dividiéndose en grupos que pretenden hacer creer al resto del mundo que ellos tienen la respuesta a todos nuestros problemas, cuando el problema real tiene que ver con que estando divididos nunca encontraremos la armonía que necesitamos para hacer de nuestro hogar, Venezuela un hogar feliz.
Feliz me siento porque a pesar de tantas dificultades, la esperanza flota en ese mar de posibilidades y de ella nos afianzamos para nadar hacia nuestro destino, que no puede ser otro que resolver nuestras diferencias, uniéndonos como la gran familia que somos y trabajando juntos en hacer una patria bonita, una Venezuela aun más bella.
Nota: No se olviden de que todos somos Venezuela, que no somos diferentes por tener un credo, un color de piel distinto, o por tener diferentes culturas, porque todos somos hijos de Dios, entiendan que pertenecemos a una misma familia, y que la única forma de salir hacia delante, y hacernos de un futuro feliz, es sincerarnos dándonos un apretón de manos, un fuerte abrazo y uniéndonos para que juntos alcancemos todas nuestras metas. Que Dios los bendiga...