Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor conjugado sin preservativos
es toda una maraña de posibilidades,
necesitando un analgésico, un anal gesto
para calmar las angustias de la duda.
El amor protuberante de inocencia,
centellas plasmadas en los techos de las alcobas.
Templadas espadas de puro acero,
vibrantes escamas sobre tu piel
y el negro follaje entre tus piernas
para confundir al pintor en sus óleos,
para confundir su pincel en el áurea de tus colores.
Es la forma de tu estilo que lo confunde.
El posar con tu vertiente, negro diamante
que ciega al hombre con sólo su presencia.
Divino recinto para los dioses cotidianos.
El amor conjugado con toda su histeria,
con toda su historia de Evas recónditas
y suaves Magdalenas fornicadas
en paraísos digitales, con vestidos de gasas
y dulces y tiernas alas que brotan de sus espaldas....
diciembre 14, 2007.
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