carl8s-lu4
Poeta asiduo al portal
Mis ojos ya no expresan nada
sólo me queda una mirada fría,
en la vista una expresión asesina
ya no derraman lágrimas
sino fuego y ardiente lava.
Mi corazón se ha vuelto piedra,
la sangre manchada por tierra
mis puños se aprietan
deseosos de descargar la furia,
de condenar la traición.
Mi lengua afila palabras de odio
mientras saborea un fuerte licor,
pido al camarero algo que no traicione,
de mi boca sale ardiente el vapor
planeo con un amigo leal la venganza justa.
Una falsa felicidad que algún día tuve
se esfuma para dar paso a la cólera
para no desfallecer ante la estúpida nube
de color que para engañarme dibujan,
pero les veo, veo la mentira en su córnea.
Siento en la mente una batalla,
miles de pensamientos oscuros
se amotinan para quebrar los muros
de la sensatez y la vida moderada,
y un grito aclama una justa condena.
Las calles son caminos helados
donde deambulan amigos y traidores,
y los bares oscuros acantilados
únicos refugios donde no quedan colores
más que el dorado tono del delirio.
Esta habitación es la celda
para esta bestia que es ahora mi alma,
atrancada en la puerta
del odio e inquieta en esta cama,
ya no llora, ruge cada vez mas alto.
sólo me queda una mirada fría,
en la vista una expresión asesina
ya no derraman lágrimas
sino fuego y ardiente lava.
Mi corazón se ha vuelto piedra,
la sangre manchada por tierra
mis puños se aprietan
deseosos de descargar la furia,
de condenar la traición.
Mi lengua afila palabras de odio
mientras saborea un fuerte licor,
pido al camarero algo que no traicione,
de mi boca sale ardiente el vapor
planeo con un amigo leal la venganza justa.
Una falsa felicidad que algún día tuve
se esfuma para dar paso a la cólera
para no desfallecer ante la estúpida nube
de color que para engañarme dibujan,
pero les veo, veo la mentira en su córnea.
Siento en la mente una batalla,
miles de pensamientos oscuros
se amotinan para quebrar los muros
de la sensatez y la vida moderada,
y un grito aclama una justa condena.
Las calles son caminos helados
donde deambulan amigos y traidores,
y los bares oscuros acantilados
únicos refugios donde no quedan colores
más que el dorado tono del delirio.
Esta habitación es la celda
para esta bestia que es ahora mi alma,
atrancada en la puerta
del odio e inquieta en esta cama,
ya no llora, ruge cada vez mas alto.