Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Alguien a pateado el tablero
y han rodado las torres y peones,
salven a la reina que quiero.
Vamos alfiles, caballos y corazones.
Con seguridad la brisa guardará tu voz
de la canción que salió del teorema,
el mar atesorará todos tus sonidos.
Como entre líneas hablas en este poema.
Trázame nuevas rutas en otros caminos
con tus huellas dormidas de encanto,
junto a los bosques que hablan de los peregrinos.
Cerca del mar, con las sirenas y su canto.
La vida es circular, como el tiempo huido
que atrapado vive del volver en las horas,
aquellas mismas vividas y lo sufrido.
Tanto las aclamadas o las esperadas.
Te he seguido en la sombra del peregrino
he estado en las manos extendidas del mendigo,
en el espejismo de cada camino.
En las noches de desvelo, estoy contigo.
Te he leído como a las grietas de las montañas
en el lenguaje gitano de tus manos,
en el abecedario de las estrellas.
Son dos piezas de mapas, cuando las juntamos.
Me he pasado la vida amándote
has regresado y te has vuelto a ir,
ajena del dolor que va matándome.
Pero yo amándote solo a ti.
Esta mañana el sol alto a cielo abierto
y yo maldiciendo el haberme despertado,
si lo más bello era el sueño cierto.
Que la mentira de seguir viviendo.
y han rodado las torres y peones,
salven a la reina que quiero.
Vamos alfiles, caballos y corazones.
Con seguridad la brisa guardará tu voz
de la canción que salió del teorema,
el mar atesorará todos tus sonidos.
Como entre líneas hablas en este poema.
Trázame nuevas rutas en otros caminos
con tus huellas dormidas de encanto,
junto a los bosques que hablan de los peregrinos.
Cerca del mar, con las sirenas y su canto.
La vida es circular, como el tiempo huido
que atrapado vive del volver en las horas,
aquellas mismas vividas y lo sufrido.
Tanto las aclamadas o las esperadas.
Te he seguido en la sombra del peregrino
he estado en las manos extendidas del mendigo,
en el espejismo de cada camino.
En las noches de desvelo, estoy contigo.
Te he leído como a las grietas de las montañas
en el lenguaje gitano de tus manos,
en el abecedario de las estrellas.
Son dos piezas de mapas, cuando las juntamos.
Me he pasado la vida amándote
has regresado y te has vuelto a ir,
ajena del dolor que va matándome.
Pero yo amándote solo a ti.
Esta mañana el sol alto a cielo abierto
y yo maldiciendo el haberme despertado,
si lo más bello era el sueño cierto.
Que la mentira de seguir viviendo.
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